
Bruselas, Bélgica.- La Unión Europea comenzó a aplicar desde el 2 de agosto de 2026 nuevas obligaciones de transparencia de su Ley de Inteligencia Artificial, una regulación que busca que las personas puedan identificar cuándo interactúan con determinados sistemas de IA o están frente a contenido generado o manipulado mediante esta tecnología.
La Ley de Inteligencia Artificial de la Unión Europea entró en vigor el 1 de agosto de 2024 y sus disposiciones se han aplicado de manera gradual. Ahora comenzó una nueva etapa con la aplicación del artículo 50, dedicado específicamente a obligaciones de transparencia para proveedores y responsables del uso de determinados sistemas.
Entre los cambios más visibles está la obligación de diseñar los sistemas que interactúan directamente con personas para que los usuarios sean informados cuando están hablando o comunicándose con una inteligencia artificial, salvo las excepciones previstas por la normativa.
Chatbots deberán advertir cuando el usuario interactúa con IA
Las reglas afectan a sistemas interactivos como chatbots y otros servicios automatizados. El objetivo es evitar que una persona pueda confundir una interacción automatizada con una conversación mantenida con un ser humano.
Los proveedores deberán asegurarse de que sus sistemas informen de manera explícita a las personas cuando exista una interacción directa con inteligencia artificial.
Esto puede tener repercusiones en múltiples actividades que ya utilizan asistentes automatizados, desde atención al cliente hasta servicios digitales para reservaciones, consultas y soporte.
¿Qué pasará con imágenes, videos y audios creados con IA?
La legislación europea también establece obligaciones para contenido sintético. Los proveedores de sistemas capaces de generar o manipular texto, audio, imágenes o video deberán incorporar mecanismos de marcado en formato legible por máquinas que permitan detectar que ese material fue producido o alterado mediante inteligencia artificial.
En el caso de los llamados deepfakes, quienes utilicen profesionalmente sistemas de IA para generar o manipular imágenes, audio o video que puedan parecer auténticos deberán informar de forma clara que el contenido fue creado o modificado artificialmente.
La obligación de informar también alcanza a determinados textos generados o manipulados con IA que se publiquen con la finalidad de informar al público sobre asuntos de interés público cuando no hayan pasado por revisión humana o control editorial.
La normativa contempla excepciones y condiciones específicas, por lo que no significa que cualquier contenido que haya recibido una edición menor mediante herramientas automatizadas tenga necesariamente que llevar la misma etiqueta.
No implica eliminación automática de todo contenido sin etiqueta
Las nuevas reglas establecen obligaciones legales de marcado y transparencia, pero no equivalen a una orden general para que todas las plataformas eliminen automáticamente cualquier contenido creado con IA que carezca de una etiqueta.
La aplicación de las disposiciones corresponde principalmente a las autoridades nacionales de vigilancia del mercado. La Oficina de Inteligencia Artificial de la Unión Europea también tiene competencias de supervisión en determinados casos, mientras que el Supervisor Europeo de Protección de Datos interviene cuando se trata de instituciones, organismos y agencias de la propia Unión Europea.
Las infracciones de determinadas obligaciones de la Ley de IA pueden derivar en sanciones económicas. La Comisión Europea señala que las multas aplicables a ciertos incumplimientos pueden alcanzar hasta 15 millones de euros o, en el caso de empresas, hasta el 3 por ciento de su facturación mundial anual total, dependiendo del supuesto y de las reglas aplicables.
Las reglas también pueden alcanzar a empresas extranjeras
El alcance de la legislación no se limita necesariamente a compañías constituidas dentro de la Unión Europea. Empresas extranjeras que comercialicen o pongan en servicio sistemas de inteligencia artificial dentro del mercado europeo pueden quedar sujetas a sus disposiciones.
Para facilitar el cumplimiento, la Comisión Europea publicó directrices sobre las obligaciones de transparencia y un Código de Prácticas para el marcado y etiquetado de contenido generado por IA. La adhesión a ese código es voluntaria, aunque las obligaciones legales previstas en el artículo 50 sí son exigibles para quienes se encuentren dentro de su ámbito de aplicación.
Con esta nueva fase, Europa busca que el crecimiento de la inteligencia artificial vaya acompañado de mecanismos que permitan distinguir con mayor facilidad las interacciones automatizadas y determinados contenidos sintéticos, especialmente ante riesgos como la suplantación, el fraude y la desinformación.



