Ciudad Juárez, Chihuahua.- En las faldas de la sierra de Ciudad Juárez, la comunidad raramuri asentada en la colonia Tarahumara conmemoró las festividades de la Semana Mayor y el Viernes Santo preservando sus raíces culturales y espirituales. A través de rituales propios, danzas tradicionales y la entrega de reliquias, los integrantes de esta etnia recrearon las costumbres de la sierra para asegurar que las nuevas generaciones no pierdan su identidad ni sus creencias ancestrales en el entorno urbano.
Uno de los elementos más destacados de la celebración fue la emblemática Danza de los Pintos, realizada desde el Templo de Nuestra Madre de Guadalupe, también conocido como el templo del pinole. En esta tradición, tanto niños como adultos pintan puntos blancos sobre su piel y danzan de manera continua como un ritual para alejar las energías negativas. Esta actividad mística se extiende a lo largo de los días santos y culmina hasta el Domingo de Resurrección, representando un diálogo constante y un proceso de reconciliación con la divinidad ante la fragilidad humana.
De manera paralela a las danzas, la comunidad llevó a cabo su propio Viacrucis en los alrededores del templo, integrando la cosmovisión indígena con la conmemoración católica de la pasión de Cristo. Los líderes de la comunidad enfatizaron que estos actos son fundamentales para mantener viva su cultura y evitar que el paso del tiempo borre sus costumbres. Las imágenes de la celebración reflejan el esfuerzo de la comunidad raramuri por subsistir y florecer en la frontera, convirtiendo la sierra juarense en un escenario de resistencia cultural y fervor religioso.
