CIUDAD DE MÉXICO. El reciente incremento en los decomisos de cocaína en territorio mexicano ha encendido alertas entre las autoridades de seguridad, al evidenciar una mayor actividad en las rutas de tráfico que conectan Sudamérica con Norteamérica a través del Pacífico mexicano.
Durante los últimos días, el Gabinete de Seguridad federal informó el aseguramiento de más de tres toneladas de cocaína y más de 24 mil litros de metanfetamina líquida en operativos realizados en Sinaloa, Tlaxcala y Guerrero. Entre los casos más relevantes destaca el decomiso de más de dos toneladas de cocaína en operaciones marítimas frente a las costas de Guerrero, además de una tonelada asegurada en un inmueble ubicado en Tlaxcala.
Especialistas señalan que estos aseguramientos podrían reflejar tanto un fortalecimiento de las labores de vigilancia marítima como una posible diversificación de rutas utilizadas por grupos criminales. Las investigaciones apuntan a que gran parte de la cocaína continúa ingresando por el Pacífico mexicano procedente de países sudamericanos antes de ser trasladada hacia mercados internacionales.
A pesar del repunte en los cargamentos de cocaína, las autoridades advierten que las organizaciones delictivas mantienen una fuerte presencia en la producción y tráfico de drogas sintéticas. Prueba de ello fue el aseguramiento de 24 mil 409 litros de metanfetamina líquida en Los Mochis, Sinaloa, considerado el mayor decomiso de este tipo durante la actual administración federal.
Analistas en seguridad consideran que los recientes golpes a diversas estructuras criminales, así como los cambios en las alianzas entre grupos delictivos, podrían estar generando ajustes en las rutas de tráfico y en las actividades ilícitas relacionadas con el narcotráfico, situación que mantiene bajo vigilancia permanente a las autoridades mexicanas.


