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¿Qué pasa en el cerebro cuando hay adicción al celular? Así afectan las redes sociales a niños y adolescentes

Especialistas advierten que el uso excesivo de celulares y redes sociales puede alterar el desarrollo cerebral, afectar la salud mental y dificultar el aprendizaje en menores de edad.

Ciudad de México. El creciente uso de teléfonos celulares y redes sociales entre niños y adolescentes ha encendido las alertas de especialistas y autoridades educativas, quienes impulsan estrategias para reducir el tiempo que los estudiantes pasan frente a las pantallas, especialmente dentro de las escuelas.

Durante la conferencia conocida como “La Mañanera del Pueblo”, la doctora Lucía Magis-Weinberg, directora del Centro de Juventud Digital de la Universidad de Washington, y la maestra Tania Rodríguez García, directora general de COSIO, explicaron cómo el uso excesivo de dispositivos electrónicos puede modificar el funcionamiento del cerebro en etapas clave del desarrollo.

¿Qué ocurre en el cerebro?

Los especialistas señalaron que el cerebro de niños y adolescentes aún se encuentra en proceso de maduración, especialmente la corteza prefrontal, región encargada de funciones como el autocontrol, la toma de decisiones, la concentración y la regulación de las emociones.

El uso constante de redes sociales, videojuegos y aplicaciones que ofrecen recompensas inmediatas provoca una liberación frecuente de dopamina, un neurotransmisor relacionado con la sensación de placer y recompensa. Esto genera que el cerebro busque repetir continuamente esa experiencia, favoreciendo conductas compulsivas similares a otros tipos de adicción.

Con el paso del tiempo, los menores pueden desarrollar una necesidad constante de revisar el teléfono para recibir notificaciones, mensajes o nuevos contenidos, dificultando que disfruten actividades cotidianas que requieren mayor paciencia o concentración.

Consecuencias en niños y adolescentes

Los expertos advirtieron que la exposición excesiva a pantallas puede provocar distintos efectos negativos en el desarrollo infantil y juvenil, entre ellos:

  • Disminución de la capacidad de atención y concentración.
  • Problemas para memorizar y aprender nuevos contenidos escolares.
  • Alteraciones del sueño, al utilizar dispositivos durante la noche.
  • Mayor riesgo de ansiedad, depresión y estrés.
  • Dependencia emocional de la aprobación obtenida mediante “likes” o comentarios en redes sociales.
  • Aislamiento social y menor convivencia con familiares y amigos.
  • Incremento de conductas impulsivas y dificultades para controlar las emociones.

También señalaron que el uso prolongado de dispositivos puede reducir el tiempo destinado al ejercicio físico, la lectura, el juego al aire libre y otras actividades fundamentales para el desarrollo integral de los menores.

Redes sociales y autoestima

Otro de los riesgos identificados es la constante comparación con otras personas a través de plataformas digitales. Los especialistas explicaron que muchos adolescentes construyen su autoestima con base en la aceptación obtenida en internet, lo que puede generar frustración, baja autoestima e incluso trastornos relacionados con la imagen corporal.

Además, recordaron que los algoritmos de las redes sociales están diseñados para mantener la atención del usuario el mayor tiempo posible, ofreciendo contenido personalizado que favorece el consumo continuo.

Estrategias para un uso saludable

Ante este panorama, las autoridades educativas analizan medidas para disminuir el uso de celulares en las escuelas y fomentar hábitos digitales más saludables.

Entre las recomendaciones de los especialistas destacan:

  • Establecer horarios específicos para utilizar dispositivos electrónicos.
  • Evitar el uso del celular durante las comidas y antes de dormir.
  • Promover actividades deportivas, culturales y recreativas fuera de las pantallas.
  • Fomentar la convivencia familiar y la comunicación abierta sobre el uso responsable de internet.
  • Supervisar el contenido que consumen niños y adolescentes, respetando su edad y etapa de desarrollo.

Los especialistas enfatizaron que la tecnología no representa un problema por sí misma, sino el uso excesivo o sin supervisión, por lo que hicieron un llamado a padres, docentes y autoridades a trabajar conjuntamente para promover un equilibrio entre la vida digital y las actividades presenciales.

 

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