
Nueva York.- El descenso de las temperaturas puede marcar el final de los cultivos de verano, pero también abre la posibilidad de prolongar su periodo de crecimiento mediante cubiertas para hileras. Estas láminas de tela ayudan a conservar parte del calor alrededor de las plantas y pueden utilizarse tanto en huertos instalados directamente en tierra como en macetas o bancales elevados.
Si existe riesgo de heladas antes de que los últimos tomates terminen de madurar, por ejemplo, es posible cubrir las jaulas con una tela que permita mantener un ambiente ligeramente más cálido. La medida no elimina por completo el riesgo provocado por las bajas temperaturas, pero puede ofrecer protección adicional mientras concluye el ciclo de las hortalizas.
Dos maneras de colocar las cubiertas
Las telas blancas comercializadas como cubiertas para hileras pueden instalarse de dos formas. La primera es como manta flotante, colocándola sin apretar directamente sobre las plantas. La segunda consiste en sujetarla sobre aros insertados en el suelo para formar una estructura que evite el contacto directo con tallos y follaje.
El sistema con aros resulta especialmente útil para cultivos altos, frágiles o delicados, debido a que impide que el peso de la tela aplaste las plantas. Se pueden adquirir aros prefabricados o construirlos con tubos flexibles de PVC, doblados en forma de U invertida y con ambos extremos colocados firmemente en la tierra.
En el caso de plantas bajas, la cubierta puede extenderse con suficiente holgura para permitir su crecimiento. Los bordes deben enterrarse o asegurarse con piedras o ladrillos alrededor del perímetro. Cuando se utilizan aros, la tela también debe fijarse para evitar que sea levantada por el viento.
El grosor determina la protección
Las cubiertas se venden en diferentes tamaños y pueden recortarse para ajustarlas a una sola planta, una hilera completa o un bancal. También existen materiales de distintos grosores, cuya elección influye en la cantidad de luz solar, agua y calor que llega a los cultivos.
Los tejidos ligeros brindan solamente un par de grados de protección y se utilizan principalmente como barrera contra insectos durante la primavera. Su ventaja es que permiten el paso de aproximadamente 90 por ciento de la luz solar, por lo que interfieren menos con la exposición de las plantas.
Las telas de peso medio permiten el paso de entre 70 y 85 por ciento de la luz solar. Además, pueden elevar entre cuatro y seis grados Fahrenheit la temperatura del aire alrededor de las plantas. Aunque la diferencia puede parecer reducida, podría representar varias semanas adicionales de crecimiento, dependiendo de las condiciones meteorológicas.
Los materiales gruesos proporcionan más calor, pero bloquean una cantidad considerable de luz solar y agua. También existe el riesgo de que eleven demasiado la temperatura. En general, las láminas con protección ultravioleta pueden aumentar hasta ocho grados Fahrenheit la temperatura alrededor de los cultivos, aunque no representan una protección absoluta frente al frío.
Hortalizas que pueden mantenerse bajo cubierta
Las cubiertas pueden emplearse para proteger cultivos como espinacas, rábanos, pepinos, papas, col rizada y lechugas cuando llega el clima frío. Las crucíferas, entre ellas la col, el brócoli y la col rizada, así como las hortalizas de hoja verde y de raíz, también pueden permanecer resguardadas durante el invierno.
Las plantas que logren sobrevivir bajo la cubierta pueden iniciar la primavera con ventaja frente a los cultivos sembrados hasta el comienzo de esa temporada. Sin embargo, el resultado depende del clima, el tipo de planta, la intensidad del frío y el manejo que reciba el huerto.
Vigilancia, riego y polinización
Instalar una cubierta no sustituye la supervisión constante. Es necesario revisar periódicamente la humedad del suelo para comprobar que las plantas reciban suficiente agua. Las telas más pesadas pueden limitar el paso de la lluvia, por lo que las condiciones debajo de la protección deben verificarse con regularidad.
Las plantas con flores que necesitan polinización también deberán quedar expuestas a los insectos. Cuando aparezcan flores abiertas, la cubierta tendrá que retirarse durante el periodo correspondiente para facilitar el acceso de los polinizadores.
Sin importar el grosor elegido, las telas deben quitarse durante los días cálidos. Mantenerlas instaladas cuando aumenta la temperatura podría acumular demasiado calor y dañar las verduras antes de la cosecha. La clave es ajustar la protección de acuerdo con el pronóstico y las necesidades de cada cultivo.



