Ciudad Juárez, Chihuahua.- La gobernadora del estado de Chihuahua, María Eugenia Campos Galván, denunció públicamente haber sido víctima de actos de espionaje e invasión a su privacidad durante su reciente visita a Ciudad Juárez. La mandataria estatal calificó como no éticas e ilegales las acciones cometidas por personas desconocidas que vigilaban y fotografiaban sus actividades tras la conclusión de un encuentro de carácter privado celebrado en un conocido recinto de la frontera.
La controversia se suscitó al término de una reunión a puerta cerrada efectuada en el Centro de Convenciones Cibeles, evento que contó con la asistencia del alcalde de Chihuahua, Marco Antonio Bonilla Mendoza, así como de funcionarios del gabinete estatal e integrantes del Partido Acción Nacional. Al abandonar el inmueble, la titular del Ejecutivo detectó la presencia de individuos armados con equipo fotográfico que buscaban registrar con quiénes se encontraba y qué asuntos abordaba, hecho que consideró una vulneración directa a las garantías de libre reunión y tránsito.
En el marco de su pronunciamiento sobre estas irregularidades, la gobernadora aprovechó para dirigir un mensaje político hacia el interior de su partido, haciendo un llamado a la unidad entre la militancia y exhortando a evitar divisiones internas promovidas por pretensiones electorales individuales. Las declaraciones de la mandataria han abierto el debate sobre la seguridad de los funcionarios públicos y la protección de su agenda de trabajo en la entidad.



