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Ya está en vigor la Ley de Bienestar Animal que prohíbe dejar a perros y gatos a la intemperie sin refugio adecuado

La legislación española obliga a proporcionar refugio, agua, alimento y condiciones higiénicas a perros y gatos que permanezcan en espacios abiertos.

España.- La Ley de Bienestar Animal estableció obligaciones específicas para las personas que mantienen perros y gatos en patios u otros espacios abiertos. Entre ellas se encuentra proteger a los animales de la exposición continua al sol directo, la lluvia y las temperaturas de frío extremo, además de garantizarles refugio, agua, comida y condiciones adecuadas de higiene.

La legislación fue aprobada en marzo de 2023 y entró en vigor el 29 de septiembre del mismo año. De acuerdo con el contenido de la norma, el objetivo es reforzar la responsabilidad de los propietarios y evitar que los animales de compañía permanezcan a la intemperie en circunstancias que puedan afectar su bienestar.

El marco legal representó un cambio en el tratamiento de conductas que anteriormente podían considerarse simples descuidos. Mantener a una mascota en el exterior sin protección suficiente puede constituir un incumplimiento sancionable, especialmente cuando no existe un lugar donde pueda resguardarse de las condiciones climáticas.

¿Qué establece el artículo 28?

El artículo 28 determina que los animales domésticos que permanezcan habitualmente al aire libre deben disponer de un espacio adecuado para protegerse. La ubicación y las características del refugio tienen que impedir que el animal soporte de manera continuada la radiación solar directa, la lluvia o el frío extremo.

La obligación no se limita a instalar cualquier estructura en el patio. El habitáculo debe responder al tamaño de la mascota y a sus necesidades biológicas. Esto implica que el espacio destinado al descanso tiene que permitirle resguardarse correctamente y mantenerse en condiciones compatibles con su bienestar.

La normativa también exige asegurar un suministro ininterrumpido de agua y comida. A estas obligaciones se suma la conservación de la higiene y de las condiciones sanitarias del lugar donde permanece o descansa el animal.

En consecuencia, dejar a un perro o gato sin sombra, sin cobijo o sin acceso permanente a agua puede ser considerado una transgresión al deber de cuidado. El material disponible no precisa cantidades concretas de multas, por lo que cualquier posible sanción dependerá de la aplicación de las disposiciones correspondientes y de las circunstancias de cada caso.

Medidas para perros de manejo especial

La legislación incluye disposiciones particulares para los perros que, después de someterse a pruebas de aptitud social, sean evaluados como animales de manejo especial. Los espacios privados donde se desenvuelvan habitualmente deben contar con condiciones de seguridad suficientes para prevenir fugas y posibles agresiones.

Esta exigencia añade una responsabilidad específica para sus propietarios. Además de cubrir las necesidades de refugio, alimentación, agua e higiene, deben asegurarse de que el lugar tenga medidas apropiadas para evitar que el ejemplar salga sin control o genere una situación de riesgo.

Reconocimiento y endurecimiento de las medidas

La entrada en vigor de la Ley de Bienestar Animal formó parte de un cambio más amplio en la protección jurídica de los animales de compañía en España. El material señala que la legislación los reconoce formalmente como “seres sintientes” y que su promulgación estuvo acompañada por una reforma del Código Penal orientada a endurecer las consecuencias por maltrato.

Con este marco, la responsabilidad de tener una mascota comprende más que proporcionarle alimento de manera ocasional. También implica garantizar un entorno seguro, limpio y protegido, particularmente cuando el animal pasa parte de su tiempo en patios o zonas exteriores.

La exposición momentánea al exterior no es el punto central de la disposición. La obligación se relaciona con evitar una permanencia continuada bajo condiciones climáticas adversas y con asegurar que el animal tenga acceso efectivo a un refugio apropiado.

La norma busca que los espacios abiertos donde permanecen perros y gatos estén adaptados a sus necesidades. La ausencia de sombra, agua, protección contra la lluvia o un lugar adecuado para descansar deja de ser únicamente una práctica cuestionable y puede convertirse en una infracción a la regulación vigente.

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