El Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial (IMPI) intervino en la disputa por los derechos del Pato Merlín y determinó que la reconocida mascota pertenece a la familia de Carla Ivette Gómez, luego de detectar que terceros intentaron registrar la marca en Mérida, Yucatán. La autoridad señaló que los trámites promovidos por esas personas permanecen detenidos y aún no han sido aprobados.
El caso cobró relevancia nacional después de que se diera a conocer que un particular buscó obtener los derechos comerciales del personaje. Ante ello, el IMPI revisó el expediente y reconoció como un “hecho público y notorio” que el Pato Merlín es propiedad de la familia Gómez, lo que abre la posibilidad de que sus verdaderos dueños registren oficialmente tanto el nombre como la imagen de la mascota.
No obstante, el instituto aclaró que actualmente nadie es el titular legal de la marca, ya que el proceso administrativo aún no concluye. De acuerdo con la legislación mexicana, los derechos exclusivos solo se otorgan una vez que se emite el título correspondiente tras finalizar la evaluación.
El IMPI informó que continuará analizando las solicitudes presentadas y recordó que la familia deberá ingresar su trámite formal para obtener el registro. Una vez concluido el procedimiento y, de ser aprobado, recibirá el derecho exclusivo para la explotación comercial del nombre e imagen del Pato Merlín.

