
FRANCIA.— Cientos de supermercados franceses fueron blanco, durante la noche del domingo al lunes, de un ciberataque que permitió a los responsables acceder a sistemas de refrigeración y modificar sus ajustes de manera remota. En algunos establecimientos, la temperatura de refrigeradores y congeladores habría sido elevada hasta los 50 grados Celsius.
El incidente provocó la pérdida de toneladas de alimentos perecederos, además de daños en equipos e interrupciones en las operaciones de las tiendas. Reportes retomados por medios internacionales también señalaron que se registraron incendios en algunos de los establecimientos afectados.
Entre las cadenas alcanzadas se encuentran decenas de tiendas Intermarché y establecimientos de Coopérative U, así como algunos supermercados Carrefour. Alrededor del 5 por ciento de las tiendas Monoprix en territorio francés también habría presentado afectaciones.
Controladores conectados a internet
Las investigaciones preliminares apuntan a que los atacantes se concentraron en sistemas de gestión y supervisión de refrigeración industrial fabricados por la empresa danesa Danfoss. Entre los modelos señalados se encuentran los controladores AK-SM800, AK-SC355 y AK-SM800A.
Estos equipos son utilizados para administrar la refrigeración comercial en supermercados y cadenas de tiendas. Aunque este tipo de infraestructura operaba tradicionalmente de manera aislada, actualmente puede estar conectada a internet mediante sensores, herramientas de monitoreo y funciones de acceso remoto.
De acuerdo con la información disponible, los responsables habrían aprovechado vulnerabilidades presentes en controladores antiguos, algunos con firmware desactualizado y otros que ya habían llegado al final de su vida útil, por lo que dejaron de recibir actualizaciones de seguridad.
Miles de estos dispositivos podían ser accesibles públicamente a través de internet sin que las cadenas comerciales tuvieran conocimiento del nivel de exposición, según los reportes sobre el caso. Una vez dentro de los sistemas, los atacantes manipularon los controles de temperatura y activaron programas de descongelación forzada en múltiples tiendas de manera simultánea.
Pérdidas por decenas de millones de euros
Thierry Cotillard, director ejecutivo de Intermarché, estimó que las pérdidas totales podrían alcanzar decenas de millones de euros. El cálculo contempla la destrucción de inventarios de productos perecederos, la caída en ventas, las reparaciones de la infraestructura de refrigeración y la restauración de inmuebles dañados por incendios.
Los alimentos que perdieron la cadena de frío tuvieron que ser retirados y desechados ante el riesgo de que ya no fueran aptos para el consumo. La situación generó un desperdicio masivo de productos almacenados en refrigeradores y congeladores de los establecimientos afectados.
Informes sobre amenazas digitales también indicaron que incidentes de seguridad relacionados se extendieron a otros países europeos, entre ellos Bélgica, Alemania, Polonia, Portugal, España y Países Bajos. En este último país, el minorista Ahold Delhaize habría experimentado interrupciones en aplicaciones destinadas a la entrega de alimentos.
Autoridades francesas abren investigación
La Agencia Nacional de Seguridad de los Sistemas de Información de Francia, conocida como ANSSI, determinó que el ataque aprovechó una vulnerabilidad en el software utilizado para gestionar los equipos de refrigeración suministrados por Danfoss. La institución contactó al fabricante para atender el problema de seguridad.
De forma paralela, la Fiscalía de París abrió una investigación judicial para identificar a los responsables y establecer el alcance de los daños. Las autoridades analizarán tanto la pérdida de alimentos como los incendios presuntamente relacionados con la manipulación de los sistemas.
Hasta el momento, la información disponible no identifica a los responsables ni precisa sus posibles motivaciones. El caso muestra los riesgos de mantener conectados a internet equipos industriales con software antiguo o sin actualizaciones de seguridad, especialmente cuando controlan procesos físicos como la temperatura, la descongelación y la conservación de alimentos.



