Líbano.- La guerra en Medio Oriente continúa escalando y ya genera impactos globales, luego de que el Fondo Monetario Internacional (FMI) advirtiera que el conflicto podría empujar a hasta 45 millones de personas a la inseguridad alimentaria. La situación ocurre en medio de una creciente tensión entre Irán, Israel y Estados Unidos, mientras persisten los ataques en la región.
La directora gerente del FMI, Kristalina Georgieva, alertó que este escenario podría agravar la crisis alimentaria mundial, afectando especialmente a las poblaciones más vulnerables. Además, el organismo prevé que sus países miembros soliciten entre 20 mil y 50 mil millones de dólares en ayuda internacional, dependiendo de la estabilidad del alto el fuego.
En el terreno, la violencia sigue dejando víctimas. Tan solo el miércoles, bombardeos en Líbano provocaron 203 muertos y más de mil heridos, según autoridades sanitarias locales. Ante esta situación, el gobierno libanés anunció medidas como la prohibición de armas en manos de grupos no estatales en Beirut, buscando contener la escalada.
Por su parte, Irán endureció su postura, advirtiendo que cualquier violación al alto el fuego recibirá una “respuesta firme”, además de rechazar limitar su programa de enriquecimiento de uranio, una de las principales exigencias de Estados Unidos e Israel. Mientras tanto, en el norte de Israel se han registrado múltiples alertas por cohetes, y el primer ministro Benjamin Netanyahu afirmó que su país continuará atacando “donde sea necesario”.
En paralelo, Estados Unidos mantiene su presencia militar en la zona, con el presidente Donald Trump asegurando que sus fuerzas permanecerán desplegadas cerca de Irán hasta que se cumpla un acuerdo completo. A pesar de algunos avances diplomáticos —como contactos entre Irán y Arabia Saudita o llamados de Europa a reforzar el alto el fuego—, el conflicto sigue siendo uno de los principales focos de riesgo internacional, con repercusiones que podrían afectar la economía global y el acceso a alimentos.

