Ciudad de México.- En México, la salud bucal se ha convertido en una crisis silenciosa con importantes implicaciones sanitarias y económicas. De acuerdo con un estudio de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), el 95% de la población padece caries o enfermedades periodontales, lo que evidencia no solo un problema clínico, sino también fallas en la prevención y el diagnóstico. En el marco del Día Mundial de la Salud, especialistas advierten que el acceso a servicios odontológicos sigue siendo uno de los rezagos del sistema de salud.
Uno de los principales factores que agravan esta situación es el diagnóstico tardío. En promedio, los mexicanos acuden al dentista una vez cada ocho años, lo que provoca que enfermedades prevenibles evolucionen hacia padecimientos más complejos y costosos. Esta falta de atención oportuna incrementa tanto los riesgos para la salud como la carga económica para las familias.
En términos económicos, especialistas estiman que el país podría ahorrar hasta 9,700 millones de dólares si se fortaleciera la prevención. El costo de tratar una caries avanzada puede alcanzar hasta 30,000 pesos por diente, superando ampliamente el de una intervención preventiva, lo que refleja la importancia de atender el problema desde etapas tempranas.
Ante este panorama, el sector privado ha comenzado a implementar modelos clínicos basados en tecnología para mejorar el diagnóstico. El uso de tomógrafos y sistemas digitales permite obtener imágenes tridimensionales y fabricar piezas dentales con mayor precisión, reduciendo errores y tiempos en los tratamientos.
Pese a estos avances, la combinación de baja cultura preventiva, acceso limitado y deficiencias en diagnóstico mantiene a la salud bucal como un reto estructural en México. Especialistas coinciden en que es necesario fortalecer la prevención y promover revisiones periódicas para evitar que esta problemática continúe incrementando los costos y la carga sanitaria en el país.

