
YUMA, Arizona.— El Ejército de Estados Unidos está probando tecnología antidrones en la zona fronteriza con México, ante el uso creciente de estas aeronaves por parte de organizaciones criminales para tareas de vigilancia relacionadas con el contrabando y el tráfico de personas.
Las evaluaciones forman parte de Falcon Peak, un ejercicio del Mando Norte estadounidense realizado durante septiembre en el campo de pruebas de Yuma, Arizona. En las demostraciones participaron empresas de defensa que presentaron radares, drones interceptores, sistemas de artillería autónomos y otros equipos diseñados para detectar, rastrear y neutralizar pequeñas aeronaves no tripuladas.
De acuerdo con autoridades militares, los aparatos detectados en la frontera sur suelen ser drones comerciales disponibles para el público. Aunque no tienen las capacidades de los sistemas empleados en conflictos militares, pueden transportar cámaras y brindar información sobre movimientos de agentes, vehículos y personas en territorio estadounidense.
El general de brigada Brian Filler, comandante adjunto de operaciones de la Fuerza Operativa Conjunta de la Frontera Sur, informó que el Ejército detectó 378 incursiones de drones durante los 30 días anteriores a sus declaraciones. También señaló que la tendencia se encontraba al alza.
“Estamos observando en su mayoría drones comerciales disponibles en el mercado”, explicó Filler ante periodistas. Agregó que la mayoría lleva cámaras de vigilancia y que su presencia suele coincidir con movimientos transfronterizos.
El Ejército estadounidense también informó que había derribado 11 drones atribuidos a los cárteles mediante sistemas láser, después de desplegar esa tecnología a lo largo de la frontera sur durante agosto. La institución no ofreció en el material proporcionado mayores detalles sobre los lugares específicos en los que ocurrieron esas intercepciones.
Pruebas inspiradas en las lecciones de Ucrania
Además de atender la situación fronteriza, las fuerzas armadas buscan aprovechar las lecciones de la guerra entre Ucrania y Rusia. En ese conflicto, los drones han cambiado las operaciones en el campo de batalla y acelerado el desarrollo de tecnologías ofensivas y defensivas.
Los responsables militares aclararon que los drones utilizados por organizaciones criminales en la frontera no son comparables con los aparatos de combate más sofisticados observados en Ucrania o Medio Oriente. Sin embargo, consideran que la región ofrece condiciones útiles para probar equipos, capacitar a soldados y medir el desempeño de los sistemas fuera de un laboratorio.
Falcon Peak también mostró la creciente participación de empresas tecnológicas financiadas con capital de riesgo en el sector de defensa. Desde la invasión rusa de Ucrania en 2022, inversionistas han destinado miles de millones de dólares a compañías que desarrollan drones, sensores y soluciones para enfrentar aeronaves no tripuladas.
Entre los equipos presentados estuvo el dron Ghost de Anduril, además de un sistema de detección mediante radar y cámara fabricado por Teledyne FLIR. También se mostró Bullfrog, una ametralladora automatizada antidrones desarrollada por Allen Control Systems, así como un dron interceptor comercializado por Powerus.
El ejercicio incluyó un kit portátil del Mando Norte compuesto por sensores y efectores para rastrear drones. También se realizaron demostraciones del interceptor Gobi de Harmattan AI, diseñado para responder con rapidez ante determinados sistemas aéreos no tripulados.
Buscan acelerar la adaptación tecnológica
Parte del objetivo del Pentágono es reproducir el ciclo rápido de pruebas, ajustes e innovación observado en Ucrania. En lugar de depender únicamente de procesos de desarrollo prolongados, los mandos militares buscan evaluar tecnologías en condiciones operativas y realizar cambios con mayor rapidez.
El general de brigada Matt Ross destacó que las fuerzas ucranianas han mostrado capacidad para adaptar sus sistemas de forma diaria o semanal. “Lo que realmente deberíamos hacer es replicar ese proceso”, declaró.
Las pruebas en Yuma permitirán a las autoridades militares comparar distintas propuestas de la industria, identificar cuáles funcionan ante drones pequeños y determinar qué sistemas podrían utilizarse para reforzar la vigilancia y defensa de la frontera entre Estados Unidos y México.



