CIUDAD DE PANAMÁ, Panamá.- El secretario de Defensa de Estados Unidos, Pete Hegseth, dio la bienvenida a Colombia a la Coalición de las Américas contra los Cárteles, una alianza militar antinarcóticos integrada por países del hemisferio occidental.
La incorporación fue formalizada durante una ceremonia celebrada el 12 de agosto de 2026 en Ciudad de Panamá, donde Hegseth y el ministro de Defensa colombiano, Jorge Eduardo Mora, firmaron los documentos correspondientes. El acto ocurrió cinco días después de la toma de posesión del presidente de Colombia, Abelardo De La Espriella.
Antes de reunirse con Mora, general retirado y nuevo responsable de la Defensa colombiana, Hegseth aseguró que Bogotá también autorizó “operaciones militares conjuntas para destruir terroristas y redes terroristas”. El material disponible no detalla dónde se desarrollarían estas acciones ni cuáles serían sus alcances operativos.
Reunión de la coalición en Panamá
La reunión de la Coalición de las Américas contra los Cárteles se llevó a cabo en Panamá, país que ha ocupado un lugar relevante dentro de la política hacia América Latina del gobierno del presidente estadounidense Donald Trump. Durante el encuentro, Hegseth comparó a los narcotraficantes con organizaciones terroristas como Al Qaeda y el Estado Islámico.
En un discurso pronunciado en un hotel de la capital panameña, el funcionario estadounidense planteó una versión renovada de la Doctrina Monroe, política del siglo XIX relacionada con la primacía de Estados Unidos en el continente americano.
“Defenderemos nuestro hemisferio de las amenazas externas”, incluidas las relacionadas con el narcotráfico o la influencia extranjera, afirmó Hegseth ante representantes de los países asistentes.
El secretario de Defensa también criticó a la Corte Penal Internacional e instó a los aliados presentes a retirarse de esa organización. Sus declaraciones se producen en medio de cuestionamientos por operaciones militares estadounidenses contra presuntas embarcaciones de narcotraficantes, las cuales, de acuerdo con el reporte, han causado más de 200 muertes desde septiembre.
Críticos de esas acciones sostienen que podrían constituir crímenes de guerra y ser materia de revisión por parte de la Corte Penal Internacional. El reporte también menciona una incursión de comandos encabezada por Estados Unidos en Venezuela durante enero, en la que fue depuesto Nicolás Maduro.
Colombia formaliza cooperación militar
La administración Trump ha respaldado las promesas de De La Espriella de endurecer la estrategia de seguridad. El gobierno estadounidense anunció planes para entregar mil millones de dólares en asistencia de seguridad a la nueva administración colombiana.
Durante su discurso de investidura, De La Espriella prometió “erradicar definitivamente el flagelo de los cultivos ilícitos” y anunció la incorporación de Colombia al programa Escudo de las Américas, impulsado por Trump. También responsabilizó a su antecesor, Gustavo Petro, por la expansión de grupos armados en el país.
Por su parte, el Ministerio de Defensa de Colombia informó que Mora formalizó un acuerdo bilateral de cooperación con Estados Unidos. El instrumento busca fortalecer el trabajo conjunto entre las Fuerzas Armadas colombianas y el organismo de Defensa estadounidense.
Según la dependencia colombiana, el acuerdo permitirá fortalecer capacidades, compartir información, coordinar esfuerzos y aumentar la efectividad operacional contra organizaciones terroristas y criminales que representan una amenaza para el Estado y la población.
Colombia es considerado el mayor productor mundial de cocaína. Los recursos procedentes del narcotráfico financian a guerrillas de izquierda y bandas criminales que operan en regiones montañosas y selváticas, donde mantienen enfrentamientos con las Fuerzas Armadas.
El conflicto armado colombiano se ha extendido por más de seis décadas y ha dejado cerca de 500 mil muertos. La llegada de De La Espriella al poder forma parte de un giro político hacia la derecha observado también en otros países de América Latina, en un contexto marcado por problemas económicos, aumento de la delincuencia y demandas de políticas de seguridad más estrictas.



