Ciudad Juárez, Chihuahua.- La creciente incertidumbre migratoria en la frontera entre Ciudad Juárez y El Paso, Texas, ha generado alarma entre familias binacionales debido al incremento en la revocación de visas láser por parte de los agentes de la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza. Esta medida, ejercida a discreción de los oficiales fronterizos, afecta principalmente a madres mexicanas con hijos nacidos en Estados Unidos, en el contexto de revisiones relacionadas con el denominado turismo de nacimiento y los recientes ajustes en las políticas migratorias estadounidenses.
Ante el temor fundado de perder su documentación de viaje, numerosas madres residentes en la urbe juarense han optado por suspender sus cruces habituales y permitir que sus hijos se trasladen solos hacia sus centros escolares en territorio texano. A través de puntos de control como el puente internacional Santa Fe, se observa a estudiantes cruzando la frontera de manera independiente, mientras sus familias monitorean sus trayectos a distancia mediante dispositivos móviles para evitar exponerse a las inspecciones migratorias.
El clima de tensión e incertidumbre no solo impacta la dinámica social y afectiva de los hogares fronterizos, sino que también comienza a reflejarse en la economía local del centro de El Paso, donde comerciantes y residentes han señalado una notable disminución en la afluencia de visitantes procedentes de México. Mientras persiste la especulación por el endurecimiento de los controles de la autoridad fronteriza, especialistas y miembros de la comunidad recomiendan actuar con cautela en tanto se esclarece el alcance de estas acciones operativas.



