Ciudad de México.- Una práctica habitual durante décadas en sectores como la construcción, almacenes, fábricas y comercios de materiales está cambiando en México: los tradicionales costales de 50 kilogramos han comenzado a ser sustituidos por presentaciones más pequeñas, principalmente de 25 kilos.
El cambio no responde necesariamente a una estrategia comercial ni a modificaciones en los productos. Está relacionado con la aplicación de medidas para prevenir lesiones entre trabajadores que manipulan cargas pesadas de manera repetitiva durante sus jornadas laborales.
La transformación está vinculada con la NOM-036-1-STPS-2018, impulsada por la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) para identificar, analizar, prevenir y controlar factores de riesgo ergonómico asociados con el manejo manual de cargas.
¿Por qué comenzaron a reducirse los costales?
Aunque la norma fue publicada años atrás, varias de sus disposiciones entraron plenamente en aplicación en marzo de 2024. Entre los cambios más visibles se encuentra el establecimiento de límites para el peso que una persona puede manipular manualmente bajo determinadas condiciones.
La referencia general señalada para ciertas actividades es de 25 kilogramos, aunque el riesgo laboral no depende exclusivamente del peso. También deben considerarse factores como la frecuencia con la que se levanta una carga, postura corporal, distancia recorrida, duración de la actividad y condiciones del espacio de trabajo.
Esta regulación ha provocado que diferentes industrias adapten las presentaciones de sus productos para facilitar su manipulación y disminuir la exposición de sus empleados a cargas excesivas.
El objetivo es prevenir lesiones laborales
Levantar objetos pesados de manera constante puede generar una presión considerable sobre la columna vertebral, hombros, rodillas, músculos y articulaciones. El problema aumenta cuando la misma operación se realiza decenas o cientos de veces durante una jornada.
Por ello, las medidas de ergonomía laboral buscan que las empresas no solamente capaciten a sus trabajadores sobre cómo levantar correctamente los objetos, sino que también reduzcan las cargas y utilicen herramientas o equipos mecánicos cuando resulte necesario.
Modelos internacionales de ergonomía, como la ecuación desarrollada por el Instituto Nacional para la Seguridad y Salud Ocupacional de Estados Unidos (NIOSH), también consideran que no existe un peso universalmente seguro para cualquier trabajador y circunstancia.
La capacidad recomendada puede variar dependiendo de la postura, repetición de movimientos, distancia de la carga respecto al cuerpo y duración de la jornada.
El cambio va más allá de los costales de cemento
Aunque los bultos de cemento son uno de los ejemplos más visibles, la adaptación también ha comenzado a observarse en productos tradicionalmente comercializados en presentaciones pesadas.
Entre ellos se encuentran harina, azúcar, cal, fertilizantes, alimento para animales y otros materiales utilizados en actividades industriales, agrícolas y comerciales.
La finalidad es disminuir los riesgos de desarrollar trastornos musculoesqueléticos, particularmente lesiones relacionadas con la espalda, cuello, hombros, tendones y articulaciones.
De acuerdo con datos citados de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, las enfermedades musculoesqueléticas representaron 5.16% de las enfermedades laborales registradas por el IMSS durante 2022.
Este tipo de padecimientos puede derivar en incapacidades temporales o permanentes, tratamientos médicos prolongados y afectaciones a la calidad de vida, especialmente entre quienes dependen del esfuerzo físico para desempeñar su trabajo.
¿Están prohibidos los costales de 50 kilos?
No. La normativa no significa que esté prohibido fabricar o comercializar costales de 50 kilogramos.
Lo que se regula principalmente es la manera en que las personas trabajadoras realizan el manejo manual de las cargas. Un producto de mayor peso puede continuar utilizándose en determinados procesos cuando existen equipos mecánicos, procedimientos especiales u otras medidas de seguridad que reduzcan el riesgo.
Por ello, el cambio que los consumidores han comenzado a observar en ferreterías, almacenes y otros establecimientos refleja una transformación más amplia en materia de seguridad y salud laboral.
La intención es que cargar grandes cantidades de peso deje de considerarse simplemente una parte inevitable del oficio y que las actividades laborales sean diseñadas para prevenir lesiones y proteger la salud de los trabajadores a largo plazo.



