
EE.UU.— En una época en la que millones de canciones están disponibles desde un teléfono, los discos compactos están encontrando una nueva vida. El formato ya no es indispensable para escuchar un álbum, pero se mantiene como un producto atractivo para coleccionistas y seguidores que buscan portadas, diseños, fotografías, empaques especiales y otros objetos relacionados con sus artistas favoritos.
Durante el primer semestre de 2026 se vendieron 16.3 millones de CD en Estados Unidos, lo que representó un aumento de 16% frente al mismo periodo de 2025, de acuerdo con datos de Luminate recopilados por CNN. En algunos mercados de América Latina también se han identificado señales de una mayor demanda, especialmente entre compradores jóvenes.
El crecimiento no significa que el disco compacto haya recuperado el lugar dominante que ocupó durante la década de 1990 y los primeros años de los 2000. La transformación está relacionada, principalmente, con las razones por las que una persona decide adquirir una edición física en plena era del streaming.
El CD ya no es necesario para escuchar música
Durante décadas, comprar un álbum también significaba obtener el soporte necesario para reproducirlo. Esa relación cambió con la llegada de las plataformas digitales, que permiten escuchar música sin comprar cada disco de manera individual. En 2025, el streaming concentró la mayor parte de los ingresos de la industria musical estadounidense, mientras los formatos físicos tuvieron una participación considerablemente menor.
Ahora, una persona puede escuchar diariamente un álbum en Spotify u otro servicio y, al mismo tiempo, comprar el CD para conservarlo en una repisa. El disco puede formar parte de una colección, decorar un espacio o representar el vínculo de un seguidor con determinado artista.
Este cambio también ha acercado el formato a una generación que no necesariamente vivió su periodo de mayor popularidad. Para esos compradores, el atractivo no depende solamente del contenido musical, sino de la experiencia y los artículos incluidos en cada lanzamiento.
El K-pop impulsa las ediciones coleccionables
Uno de los motores de la demanda está en la estrategia utilizada por artistas de K-pop. Sus lanzamientos físicos pueden ofrecer distintas versiones, libros de fotografías, empaques especiales, tarjetas coleccionables conocidas como photocards y otros elementos que convierten la compra en parte de la experiencia de ser fan.
Un estudio publicado en México durante 2025 analizó los álbumes físicos de NewJeans y encontró que las portadas, empaques y tarjetas contribuyen a elevar el valor percibido entre coleccionistas mexicanos. Bajo este modelo, el disco es solamente una parte de una edición que los seguidores buscan obtener, conservar y, en algunos casos, completar.
Sin embargo, el fenómeno no se limita al K-pop. Las ventas estadounidenses también crecieron durante el primer semestre de 2026 al excluir los productos relacionados con ese género, según la información recopilada por CNN. Esto indica que las ediciones físicas y el coleccionismo explican una parte del avance, pero no la totalidad.
Compradores jóvenes en América Latina
Comerciantes de México, Chile y Argentina consultados por CNN reportaron una mayor demanda de CD entre consumidores jóvenes. La tendencia resulta relevante porque, durante los últimos años, el regreso de los formatos físicos había estado relacionado principalmente con los discos de vinilo.
Frente al vinilo, el CD ocupa menos espacio y generalmente tiene un precio menor, aunque conserva elementos como la portada, el diseño, el empaque y una edición específica del álbum. En algunos mercados, la disponibilidad limitada también puede convertir ciertos títulos en piezas difíciles de conseguir, lo que lleva a algunas tiendas a recurrir a importaciones.
Un mercado menor, pero todavía relevante
Los datos muestran que el CD está lejos de alcanzar los niveles registrados en su época de mayor popularidad. En Estados Unidos se vendieron 46.8 millones de discos de vinilo durante 2025, frente a 29.5 millones de CD, según cifras de la Asociación de la Industria Discográfica de Estados Unidos, conocida como RIAA.
La diferencia es que el disco compacto ya no necesita volver a ser el formato dominante para conservar un mercado. Puede coexistir con las plataformas digitales: el streaming facilita el acceso inmediato a la música, mientras el CD satisface el interés por poseer una edición física. Su nueva relevancia está menos relacionada con la necesidad de reproducir música y más con el deseo de coleccionarla.



