
Bulgaria. Once marineros permanecían desaparecidos este martes 13 de octubre de 2026 después de que un carguero se hundiera tras un ataque con drones en el mar Negro, frente a la costa búlgara. Cinco integrantes de la tripulación fueron rescatados y las autoridades mantenían las labores de búsqueda cerca de Krapets.
Durante la misma noche, un segundo buque mercante fue alcanzado por drones en la zona. Los incidentes llevaron al gobierno de Bulgaria a convocar a la embajadora de Rusia, Eleonora Mitrofanova, aunque las autoridades reconocieron que hasta los primeros reportes no existían pruebas concluyentes para atribuir formalmente los ataques.
Dos buques fueron atacados en el mar Negro
Los ataques ocurrieron entre la noche del lunes y la madrugada del martes, en una región cada vez más expuesta a las consecuencias de la guerra entre Rusia y Ucrania. El mandatario búlgaro Rumen Radev calificó lo sucedido como “absolutamente inaceptable” y sostuvo que el resultado de las agresiones favorecía a Rusia.
“Esto es absolutamente inaceptable: otro ataque en las inmediaciones de las aguas territoriales búlgaras”, declaró Radev durante un mensaje televisado.
La identificación del carguero hundido no era uniforme en los reportes iniciales. Medios búlgaros lo mencionaron como el Azov Concord, mientras que la Presidencia de Bulgaria lo identificó posteriormente como el HS Dignity, con bandera de Guinea-Bisáu. Debido a esta discrepancia, el nombre definitivo de la embarcación quedaba pendiente de confirmación oficial.
El segundo barco fue identificado como el Chelsea 3, de bandera maltesa. Según las autoridades búlgaras, recibió el impacto de tres drones. Sus 15 tripulantes, siete ucranianos y ocho azerbaiyanos, fueron rescatados.
Los primeros informes indicaron que ninguno presentaba lesiones graves, aunque otros reportes señalaron que algunos ocupantes recibieron atención médica por heridas leves.
Bulgaria convoca a la embajadora rusa
El gobierno búlgaro citó a Mitrofanova para abordar los ataques contra las embarcaciones comerciales. Después de reunirse con Radev, la diplomática señaló que no tenía información del Ministerio de Defensa ruso sobre operaciones contra buques mercantes en el mar Negro.
La embajadora tampoco descartó que se tratara de una provocación realizada por un tercero, de acuerdo con información difundida por el gobierno de Bulgaria. Moscú no había presentado una respuesta oficial inmediata sobre los hechos al momento de los primeros reportes.
La Unión Europea y Ucrania condenaron los ataques. La presidenta de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, afirmó que el mar Negro se ha convertido en otro espacio de escalada de la guerra y pidió que los responsables rindan cuentas.
El ministro ucraniano de Asuntos Exteriores, Andri Sibiha, responsabilizó políticamente a Moscú y acusó a Rusia de despreciar la seguridad marítima y las vidas civiles. Sin embargo, estas declaraciones representan la postura del gobierno ucraniano y no constituyen una determinación independiente sobre la autoría.
Una ruta estratégica para el comercio
Los incidentes ocurrieron aproximadamente una semana después de otro ataque con drones contra embarcaciones dentro de la zona económica exclusiva de Bulgaria. En ese episodio, un barco se hundió y diez tripulantes, nueve sirios y un egipcio según los reportes, quedaron desaparecidos. La tripulación de otro navío alcanzado logró ser rescatada.
El mar Negro es una ruta clave para el transporte de mercancías y las exportaciones agrícolas. Rusia y Ucrania se encuentran entre los principales exportadores de cereales, por lo que cualquier interrupción de la navegación puede tener repercusiones en el comercio internacional y el abastecimiento de alimentos.
Desde el inicio de la invasión rusa a gran escala de Ucrania en 2022, puertos y corredores comerciales de la región han sido afectados por operaciones militares. Ucrania ha recurrido con mayor frecuencia a instalaciones del Danubio y a rutas cercanas a Bulgaria y Rumania, países integrantes de la OTAN y la Unión Europea.
Hasta el reporte más reciente incluido en el material, cinco tripulantes del carguero hundido habían sido rescatados y 11 continuaban desaparecidos. Las operaciones de búsqueda seguían frente a Bulgaria, mientras las autoridades evaluaban medidas de seguridad para la navegación comercial sin confirmar quién ejecutó los ataques.



