Las celebraciones variaron entre cuadrillas, pero muchas incluyeron comida, bebida y buenos momentos entre compañeros. Algunos patrones, reconocidos por su buen trato, “se la rifaron chido” —según comentaron los propios trabajadores— organizando convivios con espumosas, carnitas y hasta un “billetito” extra como agradecimiento por el esfuerzo diario.
El Día de la Santa Cruz no solo es una tradición religiosa, sino también un momento para reconocer la importancia del trabajo de quienes construyen día a día las ciudades. Para los albañiles de Chihuahua, la jornada fue una mezcla de orgullo, descanso y gratitud.