Obispo denuncia que intentaron obtener información mediante tortura a sacerdote – El Canal de las Noticias Digital
Nacional

Obispo denuncia que intentaron obtener información mediante tortura a sacerdote

Clemente Morales Topete permaneció privado de la libertad durante tres días; sus captores lo golpearon, le provocaron quemaduras y lo amenazaron de muerte, de acuerdo con el relato del obispo Jesús José Herrera Quiñonez.

Culiacán, Sinaloa.— El sacerdote Clemente Morales Topete, párroco de la iglesia de Jesucristo Resucitado, permaneció privado de la libertad durante tres días y fue sometido a golpes, amenazas y quemaduras por un grupo de personas que pretendía obtener información que él desconocía, relató Jesús José Herrera Quiñonez, obispo de la Diócesis de Culiacán.

Durante una entrevista con Aristegui en Vivo, el obispo explicó que el religioso fue interceptado el sábado 24 de octubre, después de salir de una clínica donde había recibido atención médica. Morales Topete se dirigía a su parroquia, pero nunca llegó, por lo que comenzaron las alertas luego de que transcurrieron varias horas sin información sobre su paradero.

La Diócesis de Culiacán notificó el domingo 25 de octubre a la Fiscalía, tras lo cual fueron activados los protocolos para localizar al sacerdote. El martes 27 de octubre, Morales Topete regresó por sus propios medios a la parroquia, a bordo de su camioneta.

El párroco presentaba diversas lesiones cuando llegó al lugar. Una persona que se encontraba en la iglesia lo auxilió y posteriormente se dio aviso a las autoridades, a los servicios médicos y a representantes de la Diócesis para que recibiera atención.

Fue trasladado por diferentes puntos de Culiacán

Herrera Quiñonez indicó que los captores colocaron una capucha al sacerdote y lo trasladaron por diferentes puntos de la ciudad, además de caminos de terracería y carretera. Finalmente fue llevado a un sitio donde permaneció retenido.

“Una vez que lo tienen detenido, al padre lo empiezan a golpear, varias golpeaduras en su cuerpo, lo empiezan a, pudiéramos decir, aunque la palabra se escuche muy fuerte, a torturar, creándole quemaduras en sus brazos, en su cuerpo”, relató el obispo.

De acuerdo con su versión, los agresores exigían información que Morales Topete no podía proporcionar porque desconocía el asunto sobre el cual era interrogado. Herrera Quiñonez explicó que el párroco mantenía contacto con diferentes personas y familias debido a sus actividades pastorales, pero señaló que esas relaciones no implicaban que tuviera conocimiento sobre grupos delictivos.

“Parece ser que al sacerdote querían sacarle alguna información de otra facción, de las dos facciones que están peleándose aquí en Sinaloa”, afirmó el obispo, quien hizo referencia a “Los Chapitos” y “La Mayiza”. Sin embargo, aclaró que no estaba en condiciones de identificar a los responsables ni de precisar a qué personas mencionaron durante el interrogatorio.

Investigación permanece abierta

Según el testimonio transmitido por el obispo, Morales Topete respondía que no conocía a las personas por las que le preguntaban, pero sus captores continuaban exigiendo respuestas. La Fiscalía sigue recabando información y espera que el sacerdote pueda aportar más detalles una vez que avance en su recuperación emocional.

Durante los tres días de cautiverio, el párroco también recibió amenazas de muerte. Herrera Quiñonez señaló que, en algún momento, el sacerdote pensó que sus agresores lo matarían. Al término de la retención estaba golpeado, amenazado y sin claridad sobre cómo había concluido el episodio.

El obispo subrayó que las afectaciones no se limitaron a las lesiones físicas, pues Morales Topete también enfrenta consecuencias emocionales derivadas de la violencia. Hasta el momento del relato no se informó sobre personas detenidas o identificadas por estos hechos.

Herrera Quiñonez agregó que las autoridades se acercaron a la Diócesis desde el inicio para ofrecer apoyo y dar continuidad a las investigaciones. También describió el dolor, la incertidumbre y el temor que la desaparición temporal del sacerdote provocaron entre integrantes de la comunidad religiosa.

“Es uno de nuestros hermanos, para mí como pastor es uno de mis hijos”, expresó. Añadió que ninguna persona debería vivir una privación de la libertad ni ser sometida a violencia física y emocional.

Finalmente, el obispo agradeció a quienes participaron en la búsqueda de Morales Topete, permanecieron atentos a su situación o enviaron mensajes de apoyo y oraciones durante los días en que no se conocía su paradero.

Más Artículos

Back to top button