
CIUDAD DE MÉXICO.— La familia de Dahina Loaiza creyó que el hombre encargado de oficiar su funeral en diciembre de 2024 era un sacerdote católico. Sin embargo, tres meses después, la Arquidiócesis de México advirtió que Jesús Romero presuntamente se hacía pasar por clérigo y que ninguna diócesis del país tenía registro de él.
Roberta Loaiza, hermana de Dahina, relató a Reuters que comenzó a sospechar durante la ceremonia. Romero llegó con un gorro cardenalicio y zapatos de una marca de lujo, omitió partes de la liturgia católica y concedió una absolución general a los asistentes, un rito reservado por la Iglesia para circunstancias excepcionales, como el peligro inminente de muerte.
Elena D’Acosta, amiga de la familia y católica practicante, también se alarmó por lo ocurrido y contactó a la Arquidiócesis de la Ciudad de México. Posteriormente, el obispo Salvador González emitió un comunicado para advertir que Romero no estaba reconocido como sacerdote.
La familia había pagado a Gayosso para que el hombre oficiara el servicio funerario. Gustavo Torres, gerente comercial de la empresa, declaró que no contaban con un sistema formal para verificar las credenciales de los clérigos y que desconocían las acusaciones hasta ser consultados por Reuters. La compañía ofreció una disculpa y anunció que investigaría el caso. Romero no pudo ser localizado para conocer su postura.
Alertan por clérigos no autorizados
El caso ocurre en medio de una creciente preocupación por personas que ofrecen misas funerarias, bautizos, primeras comuniones, bodas y celebraciones patronales sin estar autorizadas por la Iglesia Católica. Funcionarios de nueve arquidiócesis mexicanas consultados para el reportaje confirmaron la existencia de este problema.
Las consecuencias pueden ir más allá de una pérdida económica. La Iglesia no reconoce como válidos los sacramentos administrados por personas a las que considera falsos sacerdotes, por lo que algunas familias podrían verse obligadas a repetir las ceremonias.
México tiene más de 120 millones de católicos, de acuerdo con datos del Vaticano, y es el país con la segunda mayor población católica del mundo, únicamente detrás de Brasil. Al mismo tiempo, cuenta con 17 mil 331 sacerdotes, equivalente a uno por cada casi 7 mil fieles.
María Magdalena de Ibarrola, canciller de la Arquidiócesis de México, estimó que cientos de falsos sacerdotes podrían operar en el país. Siete diócesis señalaron que los casos se extendieron desde la pandemia de COVID-19, cuando numerosas familias buscaban clérigos para atender a personas enfermas y celebrar funerales.
Las autoridades eclesiásticas identifican entre estos oficiantes a clérigos suspendidos o excomulgados, antiguos seminaristas familiarizados con los rituales y personas sin formación religiosa que simplemente aseguran ser sacerdotes.
Servicios y certificados ofrecidos en internet
Las redes sociales también han facilitado la oferta de servicios religiosos exprés y documentos supuestamente emitidos por parroquias. Reuters contactó a cinco vendedores que ofrecían en Facebook Marketplace certificados de bautismo, primera comunión y confirmación por entre 30 y 100 dólares.
Tres parroquias mencionadas negaron proporcionar documentos mediante esa plataforma, otra no existía y un quinto vendedor evitó identificar el templo con el que afirmaba estar relacionado. Meta indicó que los anuncios violaban sus políticas y aseguró que eliminó las publicaciones y desactivó un grupo involucrado.
Otro caso documentado involucra a José Tomás Sierra, conocido como padre Chema, quien estudió durante un periodo en el seminario de Toluca y posteriormente creó la Parroquia de la Misericordia. Sierra afirmó que en 2019 fue ordenado por la Iglesia Católica Apostólica Brasileña, organización que no reconoce la autoridad del papa y permite el matrimonio de sus clérigos.
La Arquidiócesis de Toluca sostiene que Sierra no está afiliado a la Iglesia Católica romana. Su templo fue utilizado para una primera comunión en la que se entregaron certificados con datos presuntamente falsificados, incluida la firma de un sacerdote fallecido. Sierra reconoció que hubo un engaño, pero negó haber participado y responsabilizó a otras personas.
Ante estos casos, algunas parroquias han reforzado la protección de sus archivos mediante sellos en relieve y la digitalización de registros. Las autoridades religiosas recomiendan verificar directamente con la diócesis correspondiente la identidad y las facultades del sacerdote antes de contratar una ceremonia o aceptar documentos religiosos.



