
Estados Unidos.— El presidente Donald Trump exigió que los nuevos centros de datos de inteligencia artificial (IA) generen su propia electricidad y entreguen o vendan el excedente a las comunidades cercanas o a la red eléctrica. De acuerdo con el mandatario, la medida podría ayudar a reducir las tarifas energéticas antes de las elecciones legislativas de noviembre.
El planteamiento surge en medio de una creciente preocupación por el elevado consumo de electricidad y agua de estas instalaciones. El tema podría adquirir relevancia durante los comicios de medio mandato, en los que el Partido Republicano se juega el control de las dos cámaras del Congreso estadounidense.
Trump pide beneficios para las comunidades
En una publicación difundida mediante su red social Truth Social, Trump afirmó que ha seguido de cerca el desarrollo de los grandes centros de datos. A partir de ese análisis, sostuvo que las nuevas instalaciones deben contar con capacidad para producir la energía que requieren y compartir la electricidad que no utilicen.
El presidente consideró que el excedente podría entregarse o venderse a las comunidades donde operen los proyectos, o incorporarse a la red eléctrica. Según su postura, esto permitiría aumentar la disponibilidad de energía y provocar una disminución considerable en los precios que pagan los consumidores.
Trump también pidió que las compañías alcancen acuerdos económicos con las localidades en las que pretendan instalar sus centros de datos. Argumentó que ofrecer beneficios directos podría mejorar la recepción de los proyectos en zonas donde existe rechazo por su impacto sobre los servicios y recursos disponibles.
La propuesta busca que las empresas asuman una mayor responsabilidad sobre la demanda energética generada por sus instalaciones. Sin embargo, el material disponible no detalla un mecanismo de aplicación, un calendario o las condiciones bajo las cuales tendrían que vender o entregar la electricidad excedente.
Aumenta la oposición a los centros de datos
El rechazo a estas infraestructuras aparece reflejado en diferentes encuestas. Un sondeo de AP-NORC indica que cerca del 60% de los estadounidenses respalda limitar la construcción de centros de datos, mientras continúan las discusiones sobre su consumo de energía y agua.
Otra encuesta, elaborada por CBS News, señala que el 52% considera que los modelos de inteligencia artificial terminarán causando daños a las personas. Además, el 68% manifestó preocupación por la posibilidad de que actores hostiles utilicen esta tecnología.
Las inquietudes por el uso de recursos y los posibles efectos de la IA han llevado a diversos territorios a impulsar restricciones. California, Texas y Virginia se encuentran entre los estados que han aprobado medidas para limitar el desarrollo de este tipo de infraestructura.
En Florida, el condado de Palm Beach, donde reside Trump, aprobó una moratoria de emergencia que detiene durante un año la construcción de centros de datos. La decisión muestra que la resistencia a estos proyectos también está presente en zonas vinculadas directamente con el mandatario.
Trump mantiene su respaldo a la inteligencia artificial
A pesar del descontento expresado por algunas comunidades, Trump mantiene su respaldo a la expansión de la inteligencia artificial, tecnología a la que ha llamado “Super Inteligencia” o “SI”. Su propuesta intenta responder a las preocupaciones por los costos energéticos sin frenar un sector que considera estratégico.
En agosto, el presidente criticó a quienes se oponen a los centros de datos y afirmó que las comunidades que los rechacen corren el riesgo de volverse “retrógradas y pobres”. También sostuvo que China podría beneficiarse de lo que describió como un movimiento contrario a estas instalaciones.
La exigencia de producir electricidad propia representa un intento de conciliar la expansión de la IA con las preocupaciones de los usuarios por sus recibos de energía. Su posible impacto dependerá de cómo se traduzca el planteamiento en reglas concretas y de los acuerdos que alcancen las empresas con gobiernos y comunidades.



