
Chihuahua, Chihuahua.— Agentes de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA) habrían mantenido comunicación en tiempo real con sus superiores en Washington durante una operación realizada en la Sierra de Chihuahua, de acuerdo con testimonios incorporados a la orden de aprehensión contra el exfiscal estatal César Jáuregui.
Las declaraciones de policías de Investigación describen el traslado de ciudadanos estadounidenses junto con integrantes de la Agencia Estatal de Investigación (AEI), el hallazgo de un presunto laboratorio clandestino y el accidente en el que murieron cuatro personas, entre ellas dos agentes extranjeros.
El traslado desde las instalaciones del C4
Uno de los policías declaró ante el Ministerio Público que el 16 de abril recibió instrucciones del entonces director de la AEI, Pedro Román Oseguera Cervantes, para presentarse a las 10:00 horas en el C4 con cuatro cambios de ropa y bidones de gasolina.
Según su relato, alrededor del mediodía salió en una camioneta Ford F-150 blanca, propiedad de la corporación estatal. En el vehículo viajaban Oseguera Cervantes y dos hombres que el oficial no conocía y que hablaban inglés.
Los extranjeros fueron identificados en la documentación como Richard Leiter Johnston III y John Dudley Black, señalados como agentes de la CIA y expertos en el manejo de drones. Ambos acompañaron a una comitiva integrada por nueve vehículos de la Fiscalía de Chihuahua y la AEI.
El convoy se dirigió hacia la región serrana. El 18 de abril, agentes estatales realizaron un recorrido a pie que culminó con el hallazgo de un laboratorio clandestino, presuntamente utilizado para producir drogas sintéticas.
Uno de los testigos sostuvo que no observó a los estadounidenses durante el recorrido a pie y que, mientras viajaron en las unidades oficiales, se limitaron a observar sin dar instrucciones ni hacer preguntas. Otros testimonios indican que Oseguera elevó un dron en el área, pero el equipo cayó después de chocar contra un árbol. Las versiones difieren sobre si los extranjeros ayudaron a recuperarlo.
El accidente durante el regreso
Después de las 17:00 horas, el convoy salió de la comunidad de Polanco, municipio de Batopilas, con dirección a la ciudad de Chihuahua. Pasada la medianoche, sus integrantes hicieron una pausa para descansar, cargar combustible y cambiar a algunos conductores.
Un policía relató que inicialmente conducía una Chevrolet Silverado modelo 2025 en la que también viajaban su hermano, Manuel Méndez, y dos extranjeros. Posteriormente, Oseguera ordenó que Manuel tomara el lugar del conductor de la Ford F-150 donde viajaban el propio mando estatal, Johnston y Black.
Cerca de las 2:00 horas del 19 de abril, la camioneta salió del camino en una curva y cayó a un barranco. El testigo señaló que la visibilidad era limitada y que transitaban por un tramo estrecho de terracería.
En el percance murieron Pedro Román Oseguera Cervantes, Manuel Méndez y los dos agentes estadounidenses. Los demás integrantes de la caravana se detuvieron para solicitar ayuda.
Comunicación con superiores en Washington
De acuerdo con los testimonios, los otros dos ciudadanos estadounidenses que viajaban en el convoy se identificaron como empleados de la Embajada de Estados Unidos. También indicaron que sus compañeros se encontraban dentro de la camioneta accidentada y pidieron activar una antena satelital Starlink para solicitar apoyo.
Uno de los testigos aseguró que los extranjeros dijeron desempeñar labores relacionadas con la operación o capacitación en drones. Finalmente, lograron establecer comunicación telefónica con sus superiores en Washington.
Esta versión coincide parcialmente con declaraciones realizadas el 20 de abril por César Jáuregui, entonces fiscal general de Chihuahua. El exfuncionario afirmó que Oseguera viajaba con instructores de la Embajada estadounidense que habían impartido una capacitación sobre drones en Polanco y requerían trasladarse a Chihuahua para tomar un vuelo.
Jáuregui sostuvo entonces que los extranjeros no habían participado en el operativo de El Pinal. Sin embargo, los testimonios citados en la orden de aprehensión indican que salieron del C4 con Oseguera, viajaron con la comitiva y permanecieron en comunicación con sus superiores.
El exfiscal se encuentra recluido en el penal federal de El Altiplano y enfrenta una acusación por traición a la patria, de acuerdo con la información incluida en el material del caso. Las responsabilidades y el alcance de la presencia de los agentes estadounidenses deberán determinarse dentro del proceso judicial correspondiente.




