
México.— Cuando bajan las temperaturas reaparece una creencia frecuente: que salir sin abrigo puede provocar gripe. Sin embargo, el frío no causa por sí mismo esta infección, aunque sí puede generar condiciones que favorezcan la transmisión del virus de la influenza.
“El frío por sí solo no provoca gripe, pero es un factor que puede favorecer la transmisión del virus”, explicó el doctor Alejandro Rodríguez en un artículo de la Sociedad Española de Medicina Intensiva, Crítica y Unidades Coronarias (SEMICYUC).
La relación entre la temporada de frío y el aumento de enfermedades respiratorias depende de varios elementos. Entre ellos se encuentran la temperatura, la humedad ambiental y las condiciones de las vías respiratorias, además del contacto entre personas que permite la circulación del virus.
¿Por qué el frío puede favorecer los contagios?
Rodríguez señaló que los cambios bruscos de temperatura pueden influir en los mecanismos de defensa de las vías respiratorias. Uno de los procesos involucrados es la vasoconstricción, es decir, el estrechamiento de los vasos sanguíneos, que puede modificar las condiciones de la mucosa nasal y bronquial.
La temperatura y la humedad también han sido estudiadas como factores relacionados con la transmisión. Una investigación publicada en la revista científica PLOS Pathogens analizó la propagación del virus de la influenza en cobayas y encontró que los contagios mediante aerosoles eran más eficientes a una temperatura de 5 grados Celsius que a 20 grados.
Los investigadores también observaron una mayor transmisión cuando existían niveles bajos de humedad relativa. No obstante, los resultados deben interpretarse con cautela, debido a que el experimento fue realizado en animales y no directamente en personas.
Estos hallazgos no significan que exponerse al frío produzca automáticamente una infección. Para contraer influenza es necesario entrar en contacto con el virus. Las condiciones ambientales pueden facilitar su propagación, pero no reemplazan la presencia del agente infeccioso.
Cuándo se necesita atención médica
La influenza no siempre requiere acudir al hospital. Muchas personas pueden recuperarse en casa mediante reposo, una hidratación adecuada y medicamentos para aliviar los síntomas cuando estén indicados por un profesional de la salud.
La infección puede provocar fiebre, dolor muscular y malestar general. Los síntomas suelen mejorar en un periodo de cinco a siete días, aunque la duración puede variar y algunas molestias pueden mantenerse durante más tiempo.
El riesgo de complicaciones es mayor entre bebés, adultos mayores, mujeres embarazadas, personas con enfermedades crónicas y pacientes con un sistema inmunitario debilitado. En estos grupos es importante vigilar con mayor atención la evolución de los síntomas y buscar orientación médica.
La dificultad para respirar y los cambios en el estado de conciencia son señales de alarma que requieren atención urgente. También se recomienda solicitar valoración profesional cuando los síntomas empeoren o la recuperación no avance como se esperaba.
Los antibióticos no curan la influenza
La influenza es causada por un virus, por lo que los antibióticos no sirven para eliminarla. Estos medicamentos combaten infecciones bacterianas y su consumo sin indicación médica no acelera la recuperación de una gripe.
El uso innecesario de antibióticos también puede ocasionar efectos adversos y contribuir a la resistencia bacteriana. Por esa razón, no es recomendable automedicarse ni consumir tratamientos sobrantes de enfermedades anteriores.
Existen medicamentos antivirales que pueden ayudar en determinados casos, especialmente entre personas con mayor riesgo de complicaciones. Su uso debe ser valorado por un profesional de la salud de acuerdo con las condiciones de cada paciente.
Medidas para reducir el riesgo
Para disminuir la transmisión se recomienda lavarse las manos con frecuencia, cubrirse al toser o estornudar, evitar tocarse ojos, nariz y boca con las manos sucias, y limpiar las superficies de uso frecuente.
También es conveniente limitar el contacto cercano con personas enfermas y permanecer en casa cuando se tienen síntomas. La vacunación contra la influenza es una herramienta preventiva importante, en particular para los grupos con mayor riesgo de desarrollar complicaciones.
Abrigarse durante las bajas temperaturas ayuda a conservar el calor corporal, pero no sustituye las medidas de prevención. Para reducir el riesgo de influenza siguen siendo fundamentales la vacunación, la higiene y las acciones dirigidas a limitar la transmisión del virus.



