
MÉXICO.— La presidenta Claudia Sheinbaum confirmó el 8 de octubre de 2026 que la Secretaría de Marina (Semar) ya produce drones en una planta nacional, como parte de un proyecto de desarrollo tecnológico orientado a reducir la dependencia de equipos fabricados en el extranjero.
De acuerdo con la información presentada por la mandataria, la Marina consolidó una instalación para producir aeronaves no tripuladas con tecnología mexicana. En paralelo, la Secretaría de la Defensa Nacional (Sedena) trabaja de manera independiente en el desarrollo de su propio modelo.
El proyecto naval se realiza en coordinación con la Secretaría de Ciencia, Humanidades, Tecnología e Innovación y distintas instituciones públicas de investigación. La colaboración busca aprovechar capacidades científicas nacionales para diseñar equipos adaptados a las necesidades de seguridad, monitoreo y protección civil del país.
Quetzal, el primer prototipo de la Marina
Uno de los principales resultados del programa es el prototipo Quetzal, presentado a finales de septiembre de 2026. Se trata del primer vehículo aéreo no tripulado desarrollado y fabricado en la planta de la Secretaría de Marina.
Según las especificaciones difundidas, el Quetzal puede mantenerse en vuelo durante un periodo de hasta seis horas, cuenta con un alcance operativo de 50 kilómetros y puede alcanzar una altitud máxima de 5 mil pies.
Estas características permitirían utilizarlo en operaciones que requieran observación prolongada. Entre las aplicaciones previstas se encuentran el patrullaje de zonas costeras, la vigilancia del territorio, el monitoreo ambiental y meteorológico, así como el apoyo en situaciones de emergencia y rescate.
- Autonomía de vuelo de hasta seis horas continuas.
- Alcance operativo de hasta 50 kilómetros.
- Altitud máxima de 5 mil pies.
- Capacidad para tareas de observación y monitoreo.
Colaboración científica para fabricar drones
El gobierno federal había informado desde mayo de 2026 sobre el trabajo conjunto para impulsar la innovación en aeronaves no tripuladas. Un mes después, la Marina y la Secretaría de Ciencia firmaron un convenio para fortalecer el proyecto Quetzal y otras iniciativas vinculadas con el monitoreo ambiental y la atención de emergencias.
La fabricación nacional ofrece la posibilidad de modificar los equipos conforme a los requerimientos operativos de las instituciones mexicanas. También busca disminuir los costos y la dependencia asociados con la compra de tecnología extranjera, además de mantener bajo control nacional la información relacionada con los sistemas de operación.
Sin embargo, la información disponible no detalla cuántas unidades se han fabricado, cuál será su costo, cuándo comenzarán a utilizarse en operaciones regulares ni en qué etapa se encuentran las pruebas del prototipo. Tampoco se ha informado si la planta producirá equipos para otras dependencias.
¿Para qué se utilizarán?
Los drones desarrollados por la Marina están planteados para tareas de vigilancia y observación del territorio nacional, monitoreo de fenómenos meteorológicos, patrullaje en costas y fronteras, y apoyo durante emergencias.
Su incorporación podría ampliar la capacidad de las autoridades para observar áreas de difícil acceso y recopilar información durante periodos más largos, sin exponer directamente a personal en determinadas misiones. También podrían emplearse en la revisión de recursos naturales o en la evaluación de zonas afectadas por desastres.
La producción ocurre en un contexto en el que las aeronaves no tripuladas tienen una presencia creciente en labores civiles y de seguridad. Contar con tecnología propia permitiría adaptar sensores, sistemas y capacidades de vuelo a las condiciones específicas del territorio mexicano.
La Defensa desarrolla otro modelo
Mientras la Marina ya cuenta con el prototipo Quetzal y una planta de producción, la Sedena continúa con el diseño de otro dron. Sheinbaum indicó que ambos trabajos avanzan de forma independiente, aunque forman parte del objetivo gubernamental de fortalecer las capacidades tecnológicas nacionales.
El siguiente paso será conocer los resultados de las pruebas, la cantidad de unidades que podrá fabricar la planta y el calendario para su incorporación a operaciones. La información técnica y presupuestaria que se divulgue posteriormente permitirá dimensionar el alcance real del programa y sus posibles aplicaciones dentro de otras áreas de la administración pública.



