
Estados Unidos.— El Ejército estadounidense atacó el domingo 4 de octubre una lancha rápida en el mar Caribe y reportó la muerte de cuatro personas, como parte de la campaña militar del gobierno de Donald Trump contra embarcaciones que Washington vincula con el narcotráfico.
El Comando Sur de Estados Unidos, conocido como SOUTHCOM, sostuvo que información de inteligencia relacionaba a la embarcación con actividades de tráfico de drogas. Sin embargo, hasta el lunes 5 de octubre no había divulgado pruebas públicas de que la lancha transportara narcóticos ni había identificado a las cuatro personas fallecidas.
El operativo estuvo a cargo de la Joint Task Force Western Hemisphere y tuvo como objetivo una embarcación rápida, denominada go-fast vessel, que navegaba por una ruta señalada por las autoridades estadounidenses como un corredor utilizado para el traslado de drogas.
SOUTHCOM atribuye la embarcación al narcotráfico
De acuerdo con el Comando Sur, existía “inteligencia confirmada” sobre la supuesta participación de la embarcación en actividades de narcotráfico. La institución se refirió a los cuatro fallecidos como “narcoterroristas”, pero no ofreció detalles que permitieran verificar públicamente esa clasificación.
Un video difundido por SOUTHCOM en la plataforma X muestra una embarcación mientras navega y, posteriormente, una explosión que la destruye. Las imágenes documentan el ataque, aunque por sí mismas no permiten determinar qué transportaba la lancha.
La autoridad militar tampoco informó los nombres o nacionalidades de las personas fallecidas, el punto exacto del Caribe donde ocurrió la operación, el grupo criminal al que presuntamente pertenecían ni el tipo y cantidad de droga que supuestamente llevaban.
Por ello, la vinculación de la embarcación con el narcotráfico corresponde a la versión de las autoridades estadounidenses y no ha sido acreditada de manera independiente con la información disponible.
Campaña suma al menos 235 muertos
El nuevo operativo elevó a por lo menos 235 el número de personas muertas en 70 ataques contra embarcaciones desde el inicio de esta campaña, en septiembre de 2025, según el recuento basado en información difundida por autoridades de Estados Unidos.
Las acciones se han concentrado principalmente en el mar Caribe y el océano Pacífico oriental, sobre rutas que Washington identifica como corredores para el traslado de drogas hacia territorio estadounidense.
La estrategia representa un cambio frente a las operaciones antidrogas enfocadas tradicionalmente en vigilancia, intercepción de embarcaciones, detención de sospechosos y decomiso de cargamentos. En esta campaña, Estados Unidos ha empleado ataques letales contra objetivos que considera relacionados con organizaciones criminales.
Trump sostiene que su país se encuentra en un “conflicto armado” con cárteles latinoamericanos y argumenta que la intervención militar es necesaria para reducir tanto el flujo de narcóticos como las muertes por sobredosis en Estados Unidos.
Persisten cuestionamientos legales
La política ha provocado cuestionamientos legales y de derechos humanos por la limitada información pública sobre las personas atacadas, las evidencias utilizadas para seleccionarlas como objetivos y el marco jurídico aplicado para ejercer fuerza letal fuera del territorio estadounidense.
La administración de Trump también ha buscado ampliar la cooperación militar con países latinoamericanos. El secretario de Defensa, Pete Hegseth, afirmó durante una visita a Panamá que Colombia, Guatemala y Honduras habían aceptado operaciones conjuntas contra organizaciones criminales dentro de sus territorios. Guatemala negó posteriormente haber alcanzado un acuerdo de ese tipo.
Colombia ha mantenido cooperación con Washington contra grupos armados y organizaciones vinculadas con el tráfico de drogas. Ecuador también ha participado en acciones coordinadas con fuerzas estadounidenses y recibió la primera oficina permanente del FBI en su territorio, enfocada en narcotráfico, tráfico de armas, lavado de dinero y financiamiento al terrorismo.
Tras el ataque del 4 de octubre, permanecen sin respuesta preguntas sobre la selección de los objetivos, las pruebas contra sus ocupantes y el sustento jurídico de las operaciones. En este caso, lo confirmado es que SOUTHCOM destruyó una lancha y reportó cuatro muertos; la supuesta relación con el narcotráfico continúa basada exclusivamente en la versión oficial estadounidense.



