
CAMARGO, TAMAULIPAS.- La frontera entre México y Estados Unidos enfrenta un nuevo episodio de tensión después de que guardacostas estadounidenses reportaran un intercambio de disparos con presuntos hombres armados que operaban desde el lado mexicano del río Bravo.
El incidente habría ocurrido el 26 de septiembre cerca de Garceño, Texas, frente al municipio de Camargo, Tamaulipas. De acuerdo con la información difundida por autoridades estadounidenses, no se registraron personas heridas ni víctimas mortales.
Tras el reporte fueron desplegados operativos de seguridad en ambos lados de la frontera. Sin embargo, el Gobierno mexicano señaló que todavía no cuenta con elementos que confirmen que los disparos provinieron de territorio nacional.
La presidenta Claudia Sheinbaum explicó durante su conferencia matutina que México solicitó a Estados Unidos las pruebas correspondientes. “Dijeron que había habido disparos desde la frontera mexicana hacia Estados Unidos. Nosotros hemos pedido evidencias de que esto fue así, porque no tenemos evidencia”, declaró la mandataria.
Estados Unidos reporta incursiones de drones
El episodio ocurre mientras las autoridades estadounidenses incrementan la vigilancia ante el uso de drones por parte de organizaciones criminales. Estos dispositivos serían utilizados para monitorear los movimientos de las corporaciones de seguridad y las condiciones en distintos puntos de la línea fronteriza.
Un mando militar estadounidense declaró a Reuters que durante el último mes fueron detectadas 378 incursiones de vehículos aéreos no tripulados. Según ese reporte, la tendencia continúa al alza y ha llevado al uso de equipos de detección e inhibidores.
El cambio coincide con una reducción considerable en las detenciones de migrantes que intentan cruzar irregularmente desde México. El material original señala que los arrestos disminuyeron a menos de 10 mil por mes, mientras la atención de las autoridades se concentra cada vez más en las operaciones de grupos criminales y en el empleo de nuevas tecnologías.
Refuerzan presencia militar en Tamaulipas
El embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, respaldó públicamente la versión de su Gobierno y destacó el envío de 500 militares mexicanos a la zona fronteriza. También indicó que los mandos de ambos países mantendrían comunicación directa para coordinar la vigilancia.
“Juntos, tenemos la intención de patrullar ambos lados de nuestra frontera compartida, proteger a nuestras comunidades y dificultar las operaciones de las organizaciones criminales y terroristas”, afirmó el diplomático mediante sus redes sociales.
El nuevo despliegue se suma al operativo Frontera Norte, implementado por el Gobierno mexicano ante las presiones de Washington para combatir a las organizaciones dedicadas al narcotráfico, el tráfico de personas y otras actividades ilícitas.
La estrategia ha incluido el envío de miles de elementos a distintos puntos fronterizos, además de detenciones y entregas de personas requeridas por las autoridades estadounidenses. La cooperación se desarrolla en medio de las exigencias del Gobierno de Donald Trump para que México intensifique las acciones contra los grupos criminales.
Una región marcada por grupos criminales
La zona conocida como la frontera chica de Tamaulipas, que se extiende entre Reynosa y Nuevo Laredo, ha registrado durante años la presencia de organizaciones delictivas. La consultora especializada en seguridad Lantia identifica a más de media docena de grupos con operaciones en municipios como Nueva Ciudad Guerrero, Mier, Miguel Alemán, Ciudad Díaz Ordaz y Camargo.
Además del tráfico de drogas y armas, distintas redes han utilizado esa región para trasladar migrantes hacia Estados Unidos. Las condiciones geográficas del río Bravo y la presencia de rutas controladas por grupos criminales elevan los riesgos para las personas que intentan cruzar.
Camargo también fue escenario, en 2021, del asesinato de 19 personas en una zona rural del municipio. La mayoría de las víctimas eran migrantes que buscaban llegar a Estados Unidos. Un grupo de policías estatales fue responsabilizado por aquellos hechos, aunque las circunstancias y el motivo del ataque no quedaron completamente esclarecidos.
Por ahora, el presunto tiroteo continúa bajo revisión. Mientras México espera las evidencias solicitadas, los despliegues militares y la vigilancia con tecnología antidrones mantienen la atención sobre una frontera en la que las dinámicas de seguridad cambian con rapidez.



