
PARÍS, Francia.- Un adolescente de 15 años perdió una mano durante una protesta estudiantil realizada el lunes en Lens, en el norte de Francia, en medio de una movilización nacional que exige mejores condiciones educativas y que ha provocado afectaciones en cientos de liceos.
Las autoridades locales informaron que el joven participaba en una protesta cuando ocurrió el incidente. De acuerdo con una fuente sindical policial, el estudiante habría recogido una granada de dispersión lanzada por agentes antidisturbios, la cual posteriormente habría explotado en su mano.
Las circunstancias exactas de lo ocurrido todavía son investigadas. El ministro de Educación, Édouard Geffray, calificó el caso como una situación “humanamente dramática” y pidió actuar con prudencia mientras avanzan las indagatorias.
Más de 400 liceos afectados
El Ministerio de Educación señaló que más de 400 de los 3 mil 700 liceos de Francia permanecieron parcial o totalmente cerrados durante el lunes. Los sindicatos estudiantiles mantuvieron la convocatoria para realizar una nueva jornada nacional de movilización el martes.
Desde mediados de septiembre, grupos de estudiantes han bloqueado los accesos a distintos planteles para denunciar la falta de profesores, los horarios sobrecargados y el deterioro de la infraestructura escolar. También demandan mayores recursos para el sistema educativo.
En la región de París, un tercio de los 468 centros de secundaria registró afectaciones por las movilizaciones. Frente a varios establecimientos, alumnos se concentraron para corear consignas, mientras algunos automovilistas hicieron sonar sus bocinas como muestra de apoyo.
“Faltamos a clase para darles una lección”, decía una pancarta colocada frente al liceo Turgot, en París. Alma, estudiante del Liceo Charlemagne, declaró que, desde su perspectiva, el sistema educativo no funciona.
Simon, alumno del mismo centro, afirmó que la inconformidad no desaparecerá únicamente por permitir que los jóvenes se expresen mediante una plataforma en internet. Sostuvo que el descontento entre los estudiantes se ha acumulado durante años.
Movilizaciones se extienden por Francia
También se reportaron protestas en Rennes, al oeste del país, y en Lille, en el norte. En esta última ciudad se registraron daños en marquesinas de autobús y la quema de contenedores, lo que provocó la intervención de las fuerzas policiales.
El movimiento comenzó el 17 de septiembre en un liceo de Créteil, en la región parisina, y posteriormente se extendió por distintas zonas de Francia. La mayoría de los participantes son estudiantes de entre 15 y 18 años.
Aunque las movilizaciones se concentran en demandas educativas, algunas jornadas han derivado en vandalismo y enfrentamientos con las fuerzas de seguridad. El Gobierno francés ha intentado responder a las peticiones, pero también acusó a activistas de extrema izquierda de instrumentalizar el movimiento.
Geffray aseguró que, desde el comienzo de las protestas, 24 centros educativos han sido incendiados o saqueados. Según cifras del Ejecutivo, más de 5 mil personas han sido detenidas y el 85% de ellas son menores de edad.
Gobierno plantea cobrar los daños
Ante los daños a bienes públicos, el Gobierno impulsa una iniciativa para que sus responsables cubran los costos de reparación y evitar que estos recaigan sobre los contribuyentes.
El primer ministro, Sébastien Lecornu, indicó que la propuesta permitiría descontar las indemnizaciones de las prestaciones familiares y de las ayudas para vivienda, aunque conservaría un umbral mínimo de ingresos.
La medida recibió críticas de sindicatos y organizaciones de izquierda. Sophie Binet, secretaria general de la central sindical CGT, la calificó como un “anuncio populista” y advirtió que podría afectar principalmente a las familias en condiciones de mayor vulnerabilidad.
Mientras continúa el debate sobre las demandas estudiantiles y la respuesta gubernamental, las autoridades mantienen abierta la investigación sobre el incidente en el que resultó gravemente herido el adolescente de Lens.



