
TORREÓN, COAHUILA.— El ataque registrado en la Escuela Secundaria General Número 13 del ejido La Unión, atribuido a dos hermanos de 18 años y exalumnos del plantel, reavivó la preocupación por la violencia dentro de las escuelas de México. La agresión dejó una persona muerta y varias lesionadas, según la información disponible.
Los hechos ocurrieron el jueves 1 de octubre de 2026, durante el cambio de clases. De acuerdo con la Fiscalía de Coahuila, los jóvenes ingresaron a las instalaciones con machetes y utilizaron petardos, lo que provocó pánico entre estudiantes, docentes y trabajadores.
La subdirectora de la escuela murió cuando intentó detener la agresión. Varias personas también resultaron heridas y uno de los estudiantes lesionados fue reportado en condición grave.
Habitantes del ejido acudieron al plantel después de escuchar las explosiones. Los vecinos persiguieron a los presuntos agresores y lograron retenerlos hasta la llegada de las autoridades.
La Fiscalía informó de manera preliminar que los detenidos habrían manifestado resentimiento hacia la institución. Sin embargo, las investigaciones continúan y será la autoridad competente la que determine el móvil, las responsabilidades y las circunstancias exactas del ataque.
Otra agresión ocurrió un día antes en Querétaro
El caso de Torreón ocurrió un día después de otro ataque dentro de una secundaria. El 30 de septiembre, un estudiante de aproximadamente 13 años agredió con dos cuchillos a cuatro personas en la Escuela Secundaria General Esperanza Cabrera, ubicada en la colonia Paseos de San Miguel, en la ciudad de Querétaro.
El adolescente fue sometido por personal de la institución y posteriormente quedó bajo resguardo de las autoridades. Los estudiantes lesionados fueron trasladados a un hospital y después se informó que estaban fuera de peligro. La Fiscalía mantiene abierta una investigación para establecer qué originó la agresión.
Antecedentes recientes de violencia escolar
El 24 de marzo de 2026, un adolescente de 15 años fue detenido después de un ataque con arma de fuego en el acceso de la preparatoria Antón Makárenko, en Lázaro Cárdenas, Michoacán. Dos mujeres que trabajaban en el plantel perdieron la vida.
El joven fue procesado mediante el sistema de justicia para adolescentes. Según el reporte, en julio un juez le impuso tres años de internamiento, la pena máxima contemplada para su edad, además de una reparación del daño para las familias de las víctimas.
Otro caso ocurrió el 22 de septiembre de 2025 en el Colegio de Ciencias y Humanidades Sur de la UNAM. Un estudiante murió después de ser atacado con un arma blanca dentro del plantel. El acusado, identificado como Lex Ashton, también habría herido a un trabajador que intentó intervenir.
Durante su intento de escape, el señalado se lanzó desde un tercer piso. Posteriormente fue detenido y quedó sujeto a un proceso por homicidio y tentativa de homicidio. Su audiencia intermedia, prevista para octubre de 2026, fue aplazada, de acuerdo con la información presentada.
Torreón y Monterrey, entre los casos que marcaron a México
Torreón ya había enfrentado una tragedia escolar el 10 de enero de 2020. Ese día, un alumno de 11 años ingresó armado al Colegio Cervantes y disparó contra su maestra y varios compañeros antes de atentar contra sí mismo. La profesora y el menor murieron, mientras seis personas resultaron heridas.
El caso abrió una discusión nacional sobre el acceso de menores de edad a armas de fuego, la supervisión familiar y las medidas de seguridad en los centros educativos.
Previamente, el 18 de enero de 2017, un estudiante del Colegio Americano del Noreste, en Monterrey, Nuevo León, disparó contra una maestra y varios compañeros dentro de un salón. Después se disparó a sí mismo. La agresión dejó personas lesionadas y provocó una fuerte reacción social.
El nuevo ataque en Torreón vuelve a colocar la prevención de la violencia escolar en el centro del debate. El reto para autoridades y comunidades educativas será esclarecer lo ocurrido, atender a las víctimas y reforzar mecanismos que permitan detectar riesgos antes de que deriven en nuevas agresiones.



