
Sinaloa.— La disputa entre facciones del Cártel de Sinaloa continúa generando episodios violentos y nuevas interrogantes sobre la posible participación de otros grupos criminales. Un ataque contra un domicilio, mensajes atribuidos al Cártel Jalisco Nueva Generación (CJNG) y recientes acciones anunciadas desde Estados Unidos han elevado la incertidumbre, aunque las autoridades mexicanas no han confirmado públicamente un cambio en la configuración del conflicto.
Durante la noche del lunes, hombres armados dispararon contra una vivienda ubicada en Juntas del Humaya. En el interior se encontraban una adulta mayor en silla de ruedas y dos menores de edad, de acuerdo con el reporte disponible. En el lugar también fue incendiada una unidad y apareció una pinta con la leyenda “Atte. El CJNG”.
El material consultado no precisa si las personas que estaban dentro de la casa resultaron lesionadas ni informa sobre detenciones relacionadas con el ataque. Tampoco existe, dentro de la información proporcionada, una confirmación oficial sobre la autoría del hecho o la autenticidad del mensaje dejado en la pared.
Las siglas del CJNG ya han aparecido en otros mensajes registrados en diferentes puntos de Sinaloa desde el comienzo de la actual confrontación, en septiembre de 2024. Sin embargo, una firma colocada en un inmueble no demuestra por sí sola la presencia operativa de esa organización, pues también podría formar parte de una estrategia para confundir, intimidar o aumentar la percepción de inseguridad.
Autoridades no confirman presencia del CJNG
Hasta el momento, las autoridades no han informado públicamente que una facción del CJNG opere dentro de la disputa que enfrenta a grupos del Cártel de Sinaloa. La posibilidad, no obstante, representa una preocupación adicional ante un escenario que ya ha dejado homicidios, desapariciones, personas heridas y afectaciones a la vida cotidiana.
El material original también menciona la supuesta muerte de Nemesio Oseguera Cervantes en Tapalpa, Jalisco. No obstante, la información entregada para esta nota no incorpora una confirmación oficial independiente que permita presentar esa versión como un hecho acreditado. Por ello, cualquier afirmación sobre su situación debe manejarse con reserva.
Más allá de los mensajes encontrados en Sinaloa, desde Estados Unidos también se han reportado movimientos relacionados con una de las facciones en conflicto. La oficina de la Administración para el Control de Drogas (DEA) en San Diego volvió a difundir una ficha de búsqueda de Ismael Zambada Sicairos, alias “El Mayito Flaco”.
Días después, la Oficina de Control de Activos Extranjeros (OFAC) anunció sanciones contra 21 personas y 25 entidades presuntamente vinculadas con Los Mayos, según la información disponible. Estas medidas no permiten concluir, por sí mismas, que exista una operación coordinada con los acontecimientos recientes en Sinaloa, pero muestran que las autoridades estadounidenses mantienen su atención sobre las estructuras relacionadas con el conflicto.
Recomendaciones ante la violencia en Mazatlán
En Mazatlán, el secretario de Seguridad Pública municipal, Gabino Ulises Jacobo Guerrero, recomendó a la población extremar precauciones entre las 15:00 y las 22:00 horas. El funcionario relacionó ese periodo con el denominado “reloj criminológico”, utilizado para identificar horarios que requieren mayor atención policial.
La recomendación fue emitida después de un fin de semana en el que seis personas fueron asesinadas y varias más resultaron heridas, de acuerdo con el reporte. Aunque autoridades han hablado de una ligera reducción en algunos indicadores, los hechos violentos mantienen la preocupación entre residentes de Mazatlán y otras zonas de Sinaloa.
En este contexto, el despliegue de fuerzas federales y las acciones de vigilancia no han eliminado los riesgos para la población. La falta de información concluyente sobre los responsables, las alianzas criminales y el alcance territorial de cada grupo alimenta versiones que no siempre pueden comprobarse.
Los mensajes atribuidos al CJNG, las medidas estadounidenses y las recomendaciones locales son señales que requieren seguimiento, pero no sustituyen una explicación oficial sustentada en investigaciones. Mientras no exista información verificable sobre un eventual reacomodo criminal, la principal certeza es que la violencia continúa afectando a la población de Sinaloa.



