Ciudad Juárez, Chihuahua.- En una resolución judicial sin precedentes contra la impunidad y el crimen organizado, cuatro personas fueron condenadas a una pena acumulada de 845 años de prisión tras ser halladas culpables de secuestro agravado y tortura en perjuicio de personas migrantes. Los sentenciados, identificados como Jesús Tomás, Osvaldo, Lilia Stefanie y Diana Michelle, operaban en una casa de seguridad ubicada en la colonia Barrio Nuevo de Ciudad Juárez, Chihuahua, donde retenían ilegalmente a ciudadanos extranjeros que buscaban cruzar la frontera de manera ilegal.
Durante el cautiverio, un grupo de trece migrantes originarios de Guatemala, El Salvador y Honduras fue sometido a brutales actos de violencia física y psicológica. Los criminales utilizaban armas de fuego para golpear a las víctimas, les provocaban severas quemaduras con utensilios de cocina calientes e incluso forzaron a varias de ellas a tener encuentros sexuales. El propósito de estos actos de crueldad era grabar videos o realizar enlaces en tiempo real con los familiares de los retenidos en sus países de origen para infundir terror y presionar el pago de rescates.
La red delictiva exigía la suma de 29,000 dólares por la liberación de cada persona, logrando obtener diversas transferencias y depósitos bancarios antes de ser interceptados por la justicia. El caso culminó gracias a un despliegue operativo implementado por los agentes de la Fiscalía General del Estado de Chihuahua, logrando el rescate a salvo de las víctimas. Con este fallo judicial, los responsables purgarán su sentencia tras las rejas en el Centro de Reinserción Social Estatal Número 3 de esta urbe fronteriza, marcando un claro precedente en el combate a los delitos que atentan contra la población en movilidad humana.

