LOS ÁNGELES, CALIFORNIA.- El gobierno de Estados Unidos rechazó las críticas realizadas por la selección de Irán luego de que su cuerpo técnico denunciara que el equipo fue obligado a abandonar territorio estadounidense pocas horas después de disputar su primer encuentro del torneo internacional de futbol, en lugar de permanecer una noche más para completar su proceso de recuperación.
Andrew Giuliani, director ejecutivo del Grupo de Trabajo de la Casa Blanca para la FIFA, aseguró que las condiciones de permanencia de la delegación iraní habían sido comunicadas desde el inicio y que el procedimiento aplicado tras el empate 2-2 ante Nueva Zelanda correspondía a lo acordado previamente.
El entrenador iraní, Amir Ghalenoei, manifestó su inconformidad al señalar que el plantel esperaba pasar la noche en California después del partido disputado el lunes. Sin embargo, según explicó Giuliani, la autorización otorgada contempla que el equipo ingrese a Estados Unidos un día antes de cada encuentro y abandone el país una vez concluido el compromiso correspondiente.
Además, trascendió que el extremo iraní Mehdi Torabi enfrentó problemas con la vigencia de su visa tras el primer partido, por lo que los directivos de la selección trabajan para obtener una nueva autorización migratoria que le permita participar en los siguientes encuentros. Giuliani también confirmó que todos los jugadores y miembros del cuerpo técnico recibieron visas, aunque algunos integrantes del personal de apoyo y directivos no fueron autorizados para ingresar al país.
El funcionario estadounidense explicó que las restricciones obedecen a las políticas de seguridad nacional vigentes y recordó que el secretario de Estado, Marco Rubio, ha señalado que no se permitirá el ingreso a personas con presuntos vínculos con la Guardia Revolucionaria Islámica de Irán.
Por su parte, integrantes del equipo iraní han expresado su inconformidad por los extensos controles de seguridad y las dificultades logísticas que han enfrentado durante sus desplazamientos. El capitán Mehdi Taremi afirmó que el plantel pasó varias horas en revisiones migratorias y pidió una mayor intervención de los organizadores para facilitar las condiciones de competencia.
La situación ocurre en un contexto de tensiones políticas y militares entre Irán, Estados Unidos e Israel, escenario que ha marcado la participación del combinado iraní durante el torneo y ha generado controversia en torno a las medidas migratorias aplicadas a su delegación.


