Ciudad Juárez, Chihuahua.- El posible cierre del área comercial del cruce internacional Córdoba-Américas ha encendido las alarmas en el sector empresarial y logístico de la frontera, ante las graves repercusiones económicas que esta medida generaría para el flujo de mercancías entre México y Estados Unidos. La propuesta de reestructuración por parte de las autoridades estadounidenses contempla la eliminación de las líneas de revisión de carga pesada, una situación que obligaría a modificar por completo las rutas de exportación de la región.
Esta decisión afectaría de manera directa el tránsito diario de cientos de camiones de carga que habitualmente utilizan estas calles y accesos fronterizos para el traslado de productos. De concretarse la medida, el flujo vehicular pesado tendría que ser desviado hacia otros puntos estratégicos como los puentes de Zaragoza y San Jerónimo, lo que saturaría las vialidades alternas y elevaría de forma considerable los costos de operación y los tiempos de espera para las empresas transportistas.
El impacto social y económico de esta reestructuración fronteriza alcanzaría dimensiones críticas para la industria manufacturera local. Decenas de miles de empleados de la industria maquiladora verían en riesgo la estabilidad de sus cadenas de producción, mientras que miles de operadores de tractocamiones y cientos de empresarios del transporte de carga enfrentarían una severa crisis operativa que podría derivar en pérdidas de empleo masivas en el sector.
Actualmente, diversos organismos industriales y comerciales de ambos lados de la frontera mantienen gestiones activas para frenar el proyecto de remodelación en sus términos actuales, el cual implica una millonaria inversión gubernamental. Los sectores productivos argumentan que la eliminación del comercio binacional por este punto estratégico estrangularía la competitividad de la zona, por lo que exigen que se mantenga la infraestructura existente para el paso de mercancías.
