Guanajuato, México.- La extorsión en México ha evolucionado y ahora no siempre es cometida directamente por integrantes de organizaciones criminales. De acuerdo con un reporte citado por La Jornada, la Fiscalía General de la República (FGR) señaló que el 99% de las extorsiones relacionadas con cobro de cuotas y amenazas a negocios son realizadas por personas que se hacen pasar por miembros de grupos delictivos para intimidar a sus víctimas.
El crimen funcionaría como una marca de miedo
Especialistas señalan que durante años la violencia, noticias, enfrentamientos y mensajes vinculados al crimen organizado generaron una asociación automática entre ciertos nombres y el peligro. La criminología y la psicología social explican este fenómeno como un condicionamiento del miedo, donde el cerebro aprende a reaccionar automáticamente ante palabras o símbolos asociados repetidamente con amenazas.
El miedo hace gran parte del trabajo
Las autoridades explicaron que muchos delincuentes ya no requieren una estructura criminal compleja para operar, sino únicamente provocar una reacción emocional inmediata. Este mecanismo funciona de manera similar a la ingeniería social utilizada en fraudes digitales: generar pánico, crear urgencia y bloquear el razonamiento de las víctimas antes de que puedan verificar la información recibida.
Las cifras muestran el alcance del problema. Datos citados por la FGR indican que las denuncias por extorsión en Guanajuato aumentaron 7,400% entre 2020 y 2025, acumulando 4 mil 381 denuncias. Además, se informó que el 85% de las llamadas de extorsión provienen de cuatro centros penitenciarios específicos, aunque la mayoría de quienes realizan las amenazas no pertenecerían realmente a organizaciones criminales.
El problema ya no es solo criminal: también es psicológico
Especialistas advierten que, tras años de violencia y exposición constante a este tipo de hechos, el crimen organizado ha generado un impacto que va más allá de las estructuras delictivas. La preocupación, señalan, es que el miedo acumulado se haya convertido en una herramienta que puede ser utilizada por personas sin vínculos reales para intimidar y extorsionar a la población.

