Ciudad Juárez, Chihuahua.- La fisonomía de la frontera entre Ciudad Juárez y El Paso está cambiando radicalmente con la construcción de un nuevo muro fronterizo de nueve metros de altura. Los trabajos de edificación, que ya son visibles a lo largo de un kilómetro y medio del río Bravo, se sitúan estratégicamente en la zona donde las autoridades estadounidenses descubrieron recientemente un túnel utilizado para el contrabando. Esta estructura de acero oscuro representa un nuevo desafío para quienes intentan cruzar de manera ilegal, ya que su elevación dificulta significativamente cualquier intento de escalada, reforzando así el control migratorio en uno de los puntos más transitados de la región.
Mientras la maquinaria pesada avanza en la colocación de los paneles metálicos, la realidad fronteriza muestra su cara más cruda mediante la operación impune de traficantes de personas. Conductores que transitan por la zona han documentado en video cómo grupos de “polleros” utilizan escaleras de manera descarada frente a la vista de todos para facilitar el cruce de migrantes hacia territorio estadounidense. Estas escenas contrastan con el esfuerzo de blindaje que realiza el gobierno de Estados Unidos, dejando en evidencia la persistente pugna entre las medidas de seguridad nacional y las redes dedicadas al tráfico humano que operan en las inmediaciones de la avenida Juan Pablo II y la estructura de la “X”.

