EE.U.U.- Estados Unidos presentó la Estrategia Nacional de Control de Drogas 2026, un plan que marca un giro más severo en su política antidrogas al proponer tratar a los cárteles como amenazas terroristas y al fentanilo ilícito como una arma de destrucción masiva. La iniciativa, impulsada por el gobierno de Donald Trump, busca intensificar el combate contra organizaciones criminales y frenar el impacto de las drogas sintéticas en territorio estadounidense.
De acuerdo con el documento, la estrategia se enfoca en dos frentes principales: reducir la oferta de drogas ilícitas y disminuir la demanda interna mediante acciones de prevención, tratamiento y recuperación. En materia de seguridad, se prioriza el combate a las Organizaciones Criminales Transnacionales y a los grupos que podrían ser designados como Organizaciones Terroristas Extranjeras, señalados por producir y distribuir sustancias como fentanilo, metanfetamina y cocaína.
El plan también coloca a México como un país clave en la reducción de la producción de drogas sintéticas. La estrategia plantea aumentar los decomisos de precursores químicos, desmantelar narcolaboratorios y debilitar la capacidad operativa de los cárteles. Además, Estados Unidos buscará atacar la producción desde su origen mediante cooperación internacional y apoyo a países aliados para eliminar laboratorios clandestinos.
En el ámbito internacional, la estrategia contempla presionar a países como China, India, Colombia y Canadá para reforzar el control químico y la cooperación en inteligencia. El documento advierte que podrían aplicarse sanciones económicas, investigaciones y restricciones financieras a gobiernos o empresas que no colaboren en el combate al narcotráfico.
El plan combina acciones de inteligencia, vigilancia tecnológica y operativos conjuntos para atacar toda la cadena del narcotráfico, desde la producción hasta la distribución. Asimismo, busca debilitar las finanzas de los cárteles, bloquear sus operaciones y reducir la disponibilidad de drogas en Estados Unidos mediante evaluaciones constantes del cumplimiento de países aliados.
Como parte de las medidas, Estados Unidos exigirá a naciones clave, incluido México, aumentar las detenciones de líderes criminales, reforzar las extradiciones, desmantelar laboratorios clandestinos e incautar precursores químicos, con el objetivo de frenar la producción y tráfico de drogas a nivel transnacional.


