Ciudad Juárez, Chihuahua.- La ciudad fronteriza enfrenta un complejo escenario donde la inseguridad y las problemáticas familiares continúan afectando a la comunidad. En un hecho reciente, se registró el primer homicidio del mes de mayo en la colonia Águilas de Zaragoza, donde un hombre fue localizado sin vida en un jacal de madera situado en el cruce de las calles Puerto Niza y Salvarcar. Según testimonios de los vecinos, el lugar era frecuentado por personas para el consumo de estupefacientes, lo que refuerza la hipótesis de las autoridades sobre una posible relación con actividades de narcomenudeo. La zona fue resguardada por elementos de la Secretaría de Seguridad Pública Municipal, el Ejército Mexicano y la Guardia Nacional, mientras peritos de la Fiscalía General del Estado realizaron el levantamiento de evidencias en una escena que refleja la persistente violencia en el sector.
A la par de estos hechos delictivos, surge una creciente preocupación por el fenómeno de las ausencias voluntarias entre jóvenes y adolescentes en la localidad. Yadira Cortés, coordinadora de la Asociación Mesa de Mujeres, destacó que la mayoría de los casos de activación del Protocolo Alba culminan con la localización de las menores con vida, sin embargo, enfatizó que encontrar a las jóvenes no es suficiente para resolver la problemática de fondo. La activista señaló que el abandono del hogar suele ser un síntoma de conflictos internos o violencia familiar, por lo que urgió a que tanto las menores como sus familias reciban un acompañamiento integral que incluya apoyo psicológico y médico a través del Centro de Justicia para las Mujeres (CEJUM).
Esta situación subraya la necesidad de una intervención estatal que no solo se limite a la persecución de delitos de alto impacto, como el asesinato registrado en Águilas de Zaragoza, sino que también atienda las causas estructurales de la vulnerabilidad social. Mientras la Fiscalía de Chihuahua continúa con las investigaciones para esclarecer los homicidios vinculados al crimen organizado, las organizaciones civiles insisten en que el fortalecimiento del tejido familiar y la atención temprana a situaciones de riesgo en el hogar son fundamentales para prevenir que más jóvenes se vean orillados a abandonar su entorno, quedando expuestos a mayores peligros en la vía pública.

