México.- México se ha posicionado como uno de los principales exportadores de equipo de cómputo hacia Estados Unidos; sin embargo, este crecimiento no se ha reflejado en un aumento proporcional del empleo ni en mayores niveles de inversión. Aunque el dato podría interpretarse como un éxito industrial, especialistas advierten que revela una realidad distinta sobre el papel del país dentro de la cadena tecnológica global.
En este contexto, analistas señalan que México podría estar funcionando como un punto de triangulación comercial, es decir, un eslabón intermedio donde los productos son ensamblados o canalizados hacia su destino final sin que exista un desarrollo profundo de la industria local. De acuerdo con Gabriela Siller, directora de Análisis Económico en Grupo Financiero BASE, existe una alta correlación entre la importación de insumos y la exportación de equipo de cómputo, lo que evidencia una fuerte dependencia de componentes provenientes principalmente de Asia.
Las cifras refuerzan esta tendencia. Durante los primeros meses de 2026, las exportaciones totales del país crecieron 12.15% anual, mientras que las de equipo de cómputo aumentaron más de 155%, convirtiéndose en el principal motor del comercio exterior. No obstante, este dinamismo no se ha traducido en beneficios internos significativos, ya que el empleo en el sector creció apenas 3.84% en 2025 y la inversión extranjera directa representó solo el 0.46% del total nacional.
Uno de los factores clave detrás de este fenómeno es la estructura de la cadena de producción. México participa principalmente en las etapas finales, como ensamblaje, pruebas y empaque, mientras que las fases de mayor valor agregado —como el diseño y desarrollo de semiconductores— se concentran en Asia. A esto se suma la ventaja arancelaria dentro del T-MEC, que permite exportar equipo de cómputo a Estados Unidos con tarifas cercanas a cero, incentivando el uso del país como plataforma intermedia.
A nivel regional, entidades como Chihuahua, Jalisco y Baja California lideran las exportaciones del sector, consolidándose como nodos logísticos clave dentro de la cadena de suministro global. Sin embargo, este liderazgo no necesariamente implica una mayor generación de valor interno, sino que refuerza el papel de México como plataforma de exportación dentro de un sistema dominado por actores internacionales.
El crecimiento del sector también responde a factores externos, como el aumento de la demanda en Estados Unidos impulsado por la inteligencia artificial, los centros de datos y el cómputo en la nube. A pesar de ello, el modelo enfrenta limitaciones, ya que la capacidad productiva del país opera cerca de su saturación y podría verse afectada por una desaceleración económica o tensiones globales. En este escenario, el principal reto para México será escalar en la cadena de valor y evitar consolidarse únicamente como un intermediario en la economía digital global.


