México.- El uso de la fractura hidráulica, conocida como fracking, para incrementar la producción de gas natural en México generaría impactos ambientales inevitables, señalaron académicos y especialistas en energía. Investigadores de la Universidad Iberoamericana y organizaciones civiles como la Alianza Mexicana contra el Fracking sostienen que no existe una forma “limpia” de aplicar esta técnica, pese a los avances tecnológicos.
El fracking consiste en realizar perforaciones profundas de hasta cuatro mil metros, primero de forma vertical y luego horizontal, con el objetivo de liberar hidrocarburos atrapados en formaciones rocosas. Para ello, se inyectan grandes cantidades de agua, arena y químicos a alta presión, lo que fractura la roca y permite extraer el gas. Sin embargo, especialistas advierten que este proceso implica riesgos ambientales importantes.
Entre las principales preocupaciones se encuentra el uso de hasta 750 sustancias químicas, como metanol, benceno y tolueno, que pueden filtrarse hacia los mantos freáticos y contaminar fuentes de agua. Además, durante la extracción se liberan emisiones de metano, considerado uno de los gases de efecto invernadero más potentes, lo que agrava el calentamiento global.
En el ámbito económico, analistas estiman que para alcanzar una producción de cuatro mil millones de pies cúbicos de gas natural al final del sexenio, sería necesario perforar entre dos mil y tres mil pozos anuales. Actualmente, Petróleos Mexicanos perfora alrededor de 200 pozos al año, por lo que el aumento implicaría inversiones de entre 35 mil y 50 mil millones de dólares, representando un reto financiero considerable.
Por otra parte, especialistas cuestionan conceptos como “fracking sostenible” o “fracking verde”, al considerar que carecen de sustento real. Incluso, en Estados Unidos se ha comenzado a utilizar el término “monster fracking” para describir la magnitud de estas prácticas.
Mientras algunos analistas defienden el fracking como una vía para fortalecer la producción energética, ambientalistas insisten en que no hay forma de evitar sus efectos negativos. “La extracción de hidrocarburos siempre genera emisiones”, advierten académicos, por lo que diversas organizaciones mantienen su rechazo bajo la consigna: “ni aquí, ni allá, ni ahora, ni nunca”.
