Ciudad Juárez, Chihuahua.- Tras semanas de angustia para sus familiares, se confirmó el hallazgo sin vida de Saúl Alberto Ochoa Pérez, un minero de 39 años que había sido reportado como desaparecido el pasado 23 de enero. Sus restos fueron localizados en una fosa clandestina ubicada en el municipio de Concordia, Sinaloa, un sitio que también albergaba los cuerpos de otros nueve trabajadores. Este grupo de mineros, empleados de la empresa canadiense Vizla Silver, fue víctima de un secuestro masivo y posterior asesinato a manos de una organización criminal que opera en la región.
La identificación de Saúl Alberto se concretó gracias a un esfuerzo conjunto de colaboración entre las autoridades de los estados de Sinaloa y Chihuahua. A través de un minucioso cotejo de pruebas genéticas, los peritos lograron confirmar la identidad de los restos, brindando finalmente una respuesta a la familia que lo buscaba desde su desaparición. Según las primeras líneas de investigación, el ataque contra los trabajadores mineros podría haber derivado de una supuesta confusión, en la que los integrantes del grupo delictivo los habrían identificado erróneamente como miembros de una facción rival.
En medio de profundas muestras de dolor y lágrimas, los restos de Saúl Alberto arribaron recientemente para recibir el último adiós por parte de sus seres queridos. Este trágico suceso pone nuevamente de relieve la vulnerabilidad de los trabajadores en sectores estratégicos de zonas controladas por el crimen organizado en el noroeste del país. Las autoridades correspondientes continúan con las indagatorias para esclarecer los hechos y dar con los responsables de este multihomicidio que ha conmocionado a la comunidad minera y a la sociedad en general.
