Tecnología secreta de la CIA permitió localizar a piloto herido en Irán tras derribo de avión militar
Estados Unidos.- Una operación de rescate militar en territorio iraní ha generado atención internacional luego de que, según reportes, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) utilizó una tecnología experimental para localizar a un piloto estadounidense herido tras el derribo de un avión F-15E Strike Eagle.
De acuerdo con información difundida por medios internacionales, el sistema, conocido como “Ghost Murmur”, habría sido clave para ubicar al segundo tripulante, quien permaneció oculto durante más de 36 horas en una zona desértica, a cientos de kilómetros tras líneas enemigas .
Así funciona la tecnología “Ghost Murmur”
El sistema emplea magnetometría cuántica de largo alcance, una técnica capaz de detectar las señales electromagnéticas generadas por los latidos del corazón humano. Estos datos son procesados mediante inteligencia artificial, que permite distinguirlos del ruido ambiental y ubicar con precisión a una persona en zonas remotas .
Según fuentes citadas, esta tecnología fue desarrollada por la división Skunk Works de Lockheed Martin y ha sido probada en aeronaves militares, incluyendo helicópteros Black Hawk y cazas F-35.
Rescate en condiciones extremas
El piloto, identificado únicamente por su indicativo de llamada, logró activar un dispositivo de localización antes de ocultarse en una zona montañosa. Sin embargo, su ubicación exacta seguía siendo incierta hasta que fue detectado mediante este sistema avanzado .
El entorno desértico, con baja interferencia electromagnética, facilitó la operación, permitiendo que los sensores captaran con mayor claridad las señales biológicas del militar.
Limitaciones y alcance de la tecnología
Especialistas señalan que este tipo de herramientas no es infalible, ya que su efectividad depende de factores como el entorno, la interferencia y el tiempo de procesamiento de datos. No obstante, representa un avance significativo en operaciones de búsqueda y rescate en contextos militares.
El caso ha reavivado el debate sobre el uso de tecnologías avanzadas en conflictos armados, así como el nivel de desarrollo de sistemas de inteligencia aplicados a operaciones en campo.

