El uso de relojes inteligentes para monitorear la salud ha crecido en los últimos meses, impulsado por el interés en el autocuidado y la prevención.
Estos dispositivos permiten registrar datos como ritmo cardíaco, niveles de actividad física y calidad del sueño.
Especialistas señalaron que, en algunos casos, estos equipos han ayudado a detectar anomalías que posteriormente son confirmadas por profesionales de la salud.
No obstante, recomiendan utilizar esta tecnología como herramienta complementaria y no como sustituto de atención médica.

