Estados Unidos.- La Embajada de Estados Unidos en Kuwait informó que permanecerá cerrada “hasta nuevo aviso” por las tensiones regionales actuales. Todas las citas consulares, tanto ordinarias como de emergencia, fueron canceladas. El anuncio ocurrió un día después de que se observara humo saliendo del complejo diplomático tras ataques iraníes en el país.
En Arabia Saudita, la Embajada en Riad también cerró el 3 de marzo y advirtió sobre una amenaza inminente de ataques con misiles y drones en Dhahran, ciudad estratégica por sus instalaciones energéticas.
“Existe una amenaza inminente de ataques con misiles y vehículos aéreos no tripulados sobre Dhahran. No vengan al consulado de Estados Unidos”, señaló la sede diplomática.
Un día antes del cierre, dos drones impactaron la embajada en Riad, provocando un incendio. Además, ocho drones fueron interceptados durante la noche en distintas zonas del país.
🚨Americans in the Middle East region who need consular assistance can call 24/7 at +1-202-501-4444 from overseas or +1-888-407-4747 from the U.S. and Canada. pic.twitter.com/DJOwnZwk6Y
— Department of State (@StateDept) March 2, 2026
Evacuaciones y alerta internacional
Washington ordenó la salida de personal no esencial y sus familiares en Qatar, Kuwait, Bahréin, Irak y Jordania, como medida preventiva ante la expansión del conflicto entre Estados Unidos, Israel e Irán.
En Irak, la Embajada en Bagdad alertó que las manifestaciones cerca de la Zona Verde podrían volverse violentas, tras enfrentamientos entre civiles y fuerzas de seguridad. Las advertencias oficiales citan una amenaza continua de ataques con drones y misiles desde Irán, así como preocupaciones generales de seguridad.
La escalada ocurre mientras el presidente Donald Trump afirmó que la guerra contra Irán podría extenderse varias semanas. Los mercados internacionales ya han reaccionado con aumentos en el precio del petróleo y caídas en bolsas asiáticas.
Arabia Saudita, el mayor exportador de petróleo del mundo, concentra la mayoría de sus infraestructuras energéticas en la costa del Golfo, lo que incrementa la preocupación global ante cualquier afectación en la zona.
Las autoridades estadounidenses mantienen restricciones en sus sedes diplomáticas y evalúan nuevas medidas conforme evoluciona el conflicto.




