Ciudad de México.- El nombre de Julián Figueroa volvió a colocarse en el centro de la conversación pública tras resurgir cuestionamientos sobre el implante de naltrexona que utilizó en su proceso de rehabilitación.
En el programa Sale el Sol, Gustavo Adolfo Infante explicó que él mismo se sometió previamente a este procedimiento, luego de que el cantante Claudio Yarto le hablara del tratamiento y lo pusiera en contacto con la clínica Liberate Laguna, en Torreón, Coahuila.
De acuerdo con su testimonio, durante una grabación coincidió con Julián Figueroa y decidió hablar con él en privado para explicarle en qué consistía el implante. Posteriormente, el joven consultó el tema con Maribel Guardia y se pusieron en contacto con Omar Villarreal, director de la clínica, quien finalmente realizó el procedimiento.

Infante aseguró que, según la información que recibió posteriormente, el cantante no evolucionaba favorablemente y que el especialista sugirió que permaneciera internado algunos días; sin embargo, Julián habría decidido no hacerlo.
El periodista fue enfático al señalar que, desde su perspectiva, no existe relación directa entre el implante y el fallecimiento del artista. También explicó que la naltrexona funciona como antagonista de los efectos del alcohol y estupefacientes, reduciendo la sensación asociada al consumo, aunque subrayó que no se trata de una solución definitiva sin la voluntad del paciente.
Las declaraciones se suman a las posturas expresadas recientemente por Maribel Guardia y Julio César Chávez, quienes han defendido que el tratamiento no fue la causa del fallecimiento.
En medio de la discusión pública, el testimonio de Infante aporta contexto sobre cómo se tomó la decisión del procedimiento y reabre el debate sobre los tratamientos contra las adicciones y la importancia del acompañamiento profesional y la disposición personal en los procesos de rehabilitación.
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