Estados Unidos y Colombia realizaron una operación conjunta en aguas internacionales que derivó en la intercepción de un submarino que transportaba cerca de 10 toneladas de cocaína, así como la detención de cuatro tripulantes vinculados al narcotráfico.
De acuerdo con autoridades estadounidenses, el operativo contó con el apoyo de las fuerzas armadas colombianas y permitió el aseguramiento y posterior destrucción del cargamento, cuyo valor en el mercado ilícito se estimó en 441 millones de dólares. Los detenidos quedaron a disposición de las autoridades competentes y enfrentarán procesos judiciales por delitos relacionados con el tráfico internacional de drogas.
La ubicación exacta de la intercepción no fue revelada, aunque se confirmó que ocurrió en aguas internacionales. Funcionarios destacaron que la acción forma parte de los esfuerzos bilaterales para frenar las rutas marítimas del narcotráfico en el Pacífico y el Caribe.
El operativo se llevó a cabo una semana después de la visita oficial del presidente colombiano Gustavo Petro a Washington, donde sostuvo encuentros con el presidente estadounidense Donald Trump para reforzar la cooperación en materia de seguridad, tras un periodo de tensiones diplomáticas.
A diferencia de otras acciones recientes de Estados Unidos contra embarcaciones presuntamente vinculadas al narcotráfico, en las que se reportaron enfrentamientos letales, en esta operación los tripulantes fueron capturados con vida para ser procesados conforme a la ley.
Por separado, el presidente Petro informó sobre otra incautación en el sur de Colombia, donde autoridades marítimas aseguraron más de una tonelada de cocaína, la cual fue entregada a la Fiscalía. El mandatario subrayó que, durante su administración, Colombia ha logrado decomisar miles de toneladas de droga, lo que —aseguró— ha dificultado de manera significativa la exportación de cocaína por parte de organizaciones criminales.


