Ciudad de México.— Bad Bunny continúa consolidándose como una de las figuras más influyentes del panorama musical global, tras su histórica presentación durante el espectáculo de medio tiempo del Super Bowl LX. Su participación no solo fue aplaudida por la crítica, sino que generó un amplio análisis por la carga simbólica de sus decisiones artísticas, de vestuario y estrategias mediáticas.
Uno de los elementos que más llamó la atención fue su vestuario. Alejándose de las grandes casas de moda que suelen vestir a artistas en eventos de alto perfil, el puertorriqueño eligió un atuendo diseñado por la marca Zara. Con ello, envió un mensaje claro: apostar por lo accesible y comercial sin perder estilo ni autenticidad. Este gesto fue interpretado como un guiño a su identidad disruptiva y cercana, en contraste con el elitismo de la alta costura.

El conjunto incluyó una camiseta tipo jersey en color blanco con el apellido “Ocasio” en la espalda, en alusión a su nombre completo, Benito Antonio Martínez Ocasio. Muchos lo vieron como un homenaje directo a su madre y a sus raíces familiares, una constante en su discurso artístico. Debajo del apellido destacaba el número 64, lo que generó múltiples interpretaciones en redes sociales. Entre las más populares se encuentra la posibilidad de que represente el año 1964, fecha de nacimiento de su madre, o incluso algún código personal con significado aún desconocido.
Tras el show, el artista volvió a sorprender al agradecer públicamente a los empleados de Zara que colaboraron en la confección del vestuario. A cada uno les envió camisetas conmemorativas acompañadas de un mensaje manuscrito en el que les expresó: “Gracias por el tiempo, el talento y el corazón que pusieron en esto. Gracias por hacerlo real, este show también fue de ustedes. Espero que lo disfruten. ¡Nos vemos pronto! Benito”. Este gesto fue destacado por diversos medios internacionales como una muestra de humildad y gratitud.
En una acción que añadió más fuerza a su narrativa artística, Bad Bunny eliminó todo el contenido de su cuenta oficial de Instagram poco después del espectáculo. Esta “limpieza digital” ya ha sido usada por el cantante en otras ocasiones, generalmente como preludio a nuevos lanzamientos o etapas conceptuales dentro de su carrera.

Cada uno de estos movimientos —el show, el atuendo, el homenaje familiar, el reconocimiento a su equipo creativo y la estrategia digital— refuerza la figura de Bad Bunny como un artista integral que cuida meticulosamente su presencia pública. En una era donde la imagen y la narrativa personal se entrelazan con la música, el cantante demuestra dominar no solo los escenarios, sino también las reglas del marketing cultural contemporáneo.
Más allá del espectáculo, la participación de Bad Bunny en el Super Bowl LX marcó un nuevo hito para la música en español en un evento de escala mundial. Con símbolos como “Ocasio” y el número 64, el artista tejió una narrativa que enlaza identidad, familia y cultura latina con la proyección internacional.
Con este paso, Bad Bunny reafirma que su impacto trasciende lo musical: es un fenómeno cultural y mediático que redefine las formas de conectar con el público global.


