La imagen de Zeno Stizzoli avanzando descalzo sobre la nieve no responde a una provocación ni a un reto viral. Lejos de la espectacularidad, su práctica nace de una búsqueda personal: encontrar fuerza y claridad en lo adverso.
Conocido como “el hombre bajo cero”, Stizzoli no eligió este apodo; fue una creación de quienes observan sus acciones. Desde caminatas invernales sin abrigo hasta sumergirse en aguas heladas, sus prácticas se han convertido en una forma consciente de vida. “No es una travesura. Es una disciplina”, afirma.
Inspirado por el holandés Wim Hof, famoso por su resistencia al frío, Stizzoli ha integrado la exposición a temperaturas extremas como parte de su rutina física y mental. A través de esta práctica —que incluye técnicas de respiración y adaptación— asegura haber encontrado un método para enfrentar el estrés, la ansiedad y el dolor.
“Cuando estás cubierto, no sientes nada. Cuando estás expuesto, el cuerpo reacciona de verdad. Es en ese momento cuando aprendes a escucharlo”, reflexiona.
En diciembre, realizó una de sus travesías más emblemáticas: recorrió la Toscana hasta Asís por la Vía Francígena, con el torso desnudo y, eventualmente, sin calzado. Las temperaturas rondaban los 10 grados centígrados, pero su objetivo no era resistir por resistencia misma, sino explorar los límites del cuerpo y la mente.
Ver esta publicación en Instagram
A pesar de lo inusual de sus acciones, Stizzoli asegura que no está solo. Ha descubierto que, aunque pocos, existen otros que comparten su afinidad con el frío. Su conexión con las bajas temperaturas comenzó desde la infancia, aunque fue hasta la adultez que convirtió esa predisposición en un método sistemático.
“La sociedad huye del malestar, y eso nos hace frágiles. El frío no es el enemigo; lo es la comodidad perpetua”, sostiene.
Cada inmersión, cada caminata sobre hielo, representa para él una oportunidad de reconectar con el cuerpo y vencer los límites autoimpuestos. No se trata de negarse al cuerpo, sino de escucharlo profundamente a través del contraste. Su filosofía desafía la cultura del confort y promueve el crecimiento a través de la adversidad.
Zeno Stizzoli, con cada paso sobre la nieve, nos invita a repensar el frío como maestro, no como castigo; como camino hacia la fortaleza, no como obstáculo.


