Ciudad de México.– La ancestral ceremonia de los Voladores de Papantla volvió a acaparar la atención en redes sociales, aunque esta vez no fue por la destreza de los danzantes ni por la altura del ritual, sino por un protagonista inesperado: un perrito que corrió tras uno de los voladores justo en el momento en que descendía del poste.
El momento, captado en video y difundido en distintas plataformas digitales, generó una mezcla de sorpresa, risas y tensión entre los asistentes, al ver cómo el animal perseguía al danzante mientras éste bajaba atado a una cuerda desde más de 20 metros de altura.
📹 Un instante tenso captado en video
En las imágenes, que rápidamente se hicieron virales, se observa cómo la ceremonia sigue su curso desde lo alto del poste, mientras en la parte baja el perrito insiste en correr detrás del volador. Algunas personas intentan detenerlo o distraerlo, otras reaccionan con nerviosismo al temer que el animal pudiera morder al danzante en cuanto tocara el suelo.
Aunque el lugar exacto del suceso no ha sido confirmado, por el contexto cultural y tipo de celebración, se presume que pudo haber ocurrido en algún municipio de Veracruz o Puebla, donde la danza de los voladores se realiza con frecuencia en plazas públicas y zonas turísticas.
Afortunadamente, el ritual concluyó sin incidentes graves. El volador logró llegar al suelo sano y salvo, mientras el perrito fue contenido poco después. Sin embargo, el video dejó claro que, por unos segundos, la atención dejó de estar en el cielo… y se centró en el suelo.
El perrito también quiere ser un volador de Papantla 🥺 pic.twitter.com/2uTKVXVi8b
— Dilo con perritos (@DiloConPerritos) January 23, 2026
⚠️ Un recordatorio sobre los riesgos del ritual
Más allá del momento viral, este hecho ha generado reflexión sobre los riesgos reales que enfrentan los Voladores de Papantla, una danza tradicional reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad por la UNESCO. Los participantes ascienden a postes de gran altura y se lanzan girando en el aire, sostenidos solo por cuerdas, lo que requiere concentración, preparación y seguridad en el entorno.
Cualquier interferencia inesperada —como la presencia de animales, fallas en el equipo o distracciones entre la multitud— puede poner en peligro a los danzantes.
En este caso, la curiosidad de un perro solo causó un susto y unas cuantas risas, pero también dejó una lección sobre la importancia de garantizar condiciones adecuadas para preservar esta tradición milenaria con respeto y seguridad.
El clip ya circula con miles de reproducciones y comentarios que oscilan entre lo gracioso y lo reflexivo, recordando que, incluso en lo sagrado, lo cotidiano y lo inesperado pueden entrelazarse en cuestión de segundos.


