Lo que comenzó como una tranquila mañana de pesca en Mar del Plata se convirtió en uno de los videos más comentados del año en redes sociales. La escena, tan inesperada como divertida, ocurrió cuando un grupo de jóvenes que salía del boliche se cruzó con un hombre que pescaba solo a la orilla del mar.
Mientras el pescador estaba concentrado en su caña, justo en el momento clave para capturar una pieza, los chicos notaron la tensión del instante y comenzaron a alentar con fervor. Lo que parecía una interrupción incómoda pronto se tornó en una celebración colectiva. Con ritmo de tribuna, comenzaron a cantar: “¡Sacá el pescado, la p… que lo parió!”, y luego cambiaron por un contagioso “Surubí, surubí”, provocando risas y entusiasmo.
El ambiente se volvió tan festivo que el propio pescador, aunque inicialmente sorprendido por la efusividad, terminó contagiado por la alegría del grupo. Pero el verdadero giro ocurrió cuando el pez, ya casi fuera del agua, quedó atorado entre unas rocas. Lejos de quedarse como espectadores, dos de los jóvenes corrieron a ayudar. Con esfuerzo compartido y entre risas, lograron liberar al pez, que finalmente fue alzado por el pescador como un trofeo.
🗣️ “¡Dale campeón, dale campeón!” 🎶
🎣 En Mar del Plata, un grupo de jóvenes que salió del boliche se cruzó con un pescador y comenzó a alentarlo sin parar.
👉🏼 Por suerte hubo pique y final feliz para el pescador y su hinchada. 😂 pic.twitter.com/6NwKyww6jh
— NewsDigitales (@NewsDigitalesAr) January 15, 2026
El grupo estalló en aplausos y cánticos de victoria: “¡Dale campeón, dale campeón!”, como si se tratara de una final de fútbol ganada. La escena, grabada en video, capturó la espontaneidad y el buen humor del momento. Lo que empezó como un acto solitario se convirtió en una hazaña comunitaria.
El video no tardó en hacerse viral. En pocas horas acumuló millones de reproducciones, miles de “me gusta” y una ola de comentarios como: “Recién estamos en enero y ya tenemos el video del año” o “Jajaja pobre el señor, él quería estar tranquilo”.
Así, una simple jornada de pesca se transformó en una postal de alegría, unión y buen humor argentino, celebrando la magia de los encuentros inesperados.



