Endurecimiento migratorio reduce drásticamente detenciones en México y Estados Unidos
Ciudad de México. Las detenciones de personas migrantes en tránsito por territorio mexicano registraron una caída histórica durante 2025, con una disminución de más del 87 por ciento en comparación con el año anterior, de acuerdo con cifras oficiales del gobierno federal.
Durante el periodo de enero a noviembre de 2025 se contabilizaron poco más de 117 mil arrestos de personas en movilidad, una cifra muy por debajo de los más de 928 mil registrados en el mismo lapso de 2024. La mayor parte de las personas detenidas provenían de países de América del Sur, principalmente Venezuela, Colombia y Ecuador.
La reducción también se reflejó en la frontera suroeste de Estados Unidos, donde las detenciones pasaron de más de dos millones en 2024 a poco más de 443 mil en 2025. En esta zona, los mayores números correspondieron a migrantes de diversas nacionalidades, entre ellas venezolana, haitiana, china y rusa, seguidos por ciudadanos mexicanos y centroamericanos.
Especialistas atribuyen este desplome a las políticas migratorias más restrictivas implementadas por la administración estadounidense, que incluyen el cierre de alternativas de asilo, mayor presencia militar y operativos de control reforzado. Estas medidas habrían desincentivado de forma significativa los intentos de cruce irregular.
En paralelo, México reforzó su frontera norte con el despliegue de alrededor de 10 mil elementos de fuerzas federales desde febrero de 2025, como parte de una estrategia de contención ante tensiones bilaterales y presiones comerciales.
Analistas señalan que la frontera se mantiene prácticamente cerrada y militarizada en ambos lados, lo que ha provocado una paralización de los flujos migratorios incluso desde países de tránsito en Centroamérica. Sin embargo, advierten que el fenómeno no ha desaparecido, sino que se ha transformado.
Organizaciones civiles destacan que, ante las dificultades para ingresar a Estados Unidos, un número creciente de personas migrantes comienza a considerar a México como destino final, lo que plantea nuevos retos en materia de integración laboral, regularización y atención humanitaria para las autoridades mexicanas.



