Washington.— El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, anunció que impulsará una prohibición para que grandes inversores institucionales, fondos de inversión, bancos y corporaciones adquieran viviendas unifamiliares, como parte de una estrategia para contener el aumento de los precios y mejorar el acceso a la vivienda en el país.
El anuncio se produce en un contexto de creciente preocupación por la crisis de asequibilidad de la vivienda, agravada por el encarecimiento del costo de vida y la inflación acumulada de los últimos años. A menos de un año de las elecciones legislativas de mitad de mandato, el mandatario señaló que la medida busca proteger a las familias estadounidenses, en especial a los jóvenes, frente a la presión que ejercen los grandes actores financieros sobre el mercado residencial.
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Trump sostuvo que la compra de vivienda ha dejado de ser accesible para amplios sectores de la población debido a factores económicos recientes y responsabilizó a la administración anterior y al Congreso por la escalada inflacionaria. No obstante, no detalló el mecanismo legal mediante el cual se implementaría la prohibición ni aclaró si requerirá la aprobación del Congreso.
El presidente adelantó que en las próximas semanas presentará un paquete más amplio de propuestas relacionadas con vivienda y asequibilidad, que dará a conocer durante su participación en un foro económico internacional.
Tras el anuncio, los mercados reaccionaron con caídas en acciones vinculadas al sector inmobiliario. Empresas con amplias carteras de vivienda unifamiliar registraron pérdidas significativas, reflejando la inquietud de los inversionistas ante un posible cambio regulatorio.
En los últimos años, grandes fondos y corporaciones han incrementado de forma notable la compra de viviendas residenciales, reduciendo la oferta disponible para compradores individuales. Datos recientes indican que, en algunos periodos, estos actores adquirieron hasta una cuarta parte de las viviendas vendidas en el país.
La crisis de la vivienda en Estados Unidos también se ha visto influida por el aumento de las tasas de interés, que encareció el financiamiento hipotecario, y por una oferta limitada frente a una demanda presionada por la pérdida de poder adquisitivo. Aunque en meses recientes se ha observado una moderación en los precios y cierta recuperación en la compraventa de inmuebles, el acceso a la vivienda continúa siendo uno de los principales retos económicos para millones de familias estadounidenses.



